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El ultimátum y el colapso
AMLO, tan neoliberal como Salinas
Andrés Manuel López Obrador, el candidato presidencial de la coalición Juntos haremos Historia, que encabeza todas las encuestas, actúa políticamente como si tuviera un pie en el Palacio Nacional, que como humilde “juarista”, habitaría a partir del 1 de diciembre, pues la “ostentosa” casa presidencial de “Los Pinos”, sería un centro cultural.
Y es tanta la seguridad que manifiesta, que ahora su ocupación primordial se centra en una difícil (pero no imposible) reconciliación con los empresarios y demás señorones del poder económico a los que ha insultado y amenazado en esta y en sus anteriores candidaturas.
El tabasqueño dio marcha atrás en lo que respecta al nuevo Aeropuerto Internacional de Ciudad de México. Lo concesionaría al empresariado, ahorrando así al gobierno federal el enorme gasto en su construcción que afectaría sobremanera al erario.
Como respuesta, el empresariado ha manifestado su beneplácito, pues su naturaleza es hacer negocios, y ser concesionarios del nuevo Aeropuerto lo sería en grande, ¡y todos contentos!
¿Pero cuál es el significado de ese golpe de timón en la nave de Morena? Que el llamado “Peje” es tan neoliberal como lo es Carlos Salinas de Gortari, “el jefe de la mafia del poder” en la imaginaria de don Andrés Manuel, tal como lo hemos señalado en anteriores columnas.
El López Obrador candidato le habla al pobre con el discurso que a estos le gusta, y en México la inmensa mayoría de los electores vive en la pobreza. Por lo tanto, a nadie debe extrañar que en los sondeos de opinión la candidatura del tabasqueño encabece las preferencias. Empero, en la reflexión, en el raciocinio sobre los antecedentes o principios de la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, muchos de esos pobres y de la clase media fascinados por su discurso populista, despertarían del engaño, de la alucinación y de la ofuscación. A esto último apuesta el relanzamiento de la candidatura de José Antonio Meade, operada por el guerrerense René Juárez Cisneros.
De acuerdo con las encuestas, en el universo del sondeo el número de indecisos podría repercutir en el cómputo de la jornada electoral del 1 de julio, pues promedia el 35 por ciento.
Los indecisos están en el enfoque de José Antonio Meade y de Ricardo Anaya. Obtener el voto de estos y la atracción del sufragio de quienes “despierten” de la fascinación del discurso populista líneas arriba aludido, podría hacer “el milagro” de triunfar sobre la candidatura de Andrés Manuel López Obrador. Ese es el objetivo de los candidatos de las coaliciones Todos por México y Por México al Frente.
Insistimos: si las elecciones fueran hoy, el triunfador indiscutible sería Andrés Manuel López Obrador, pero serán hasta el primero de julio, y todo puede pasar en lo que queda de este mayo y en la totalidad de un junio de gran actividad política.
Y seguimos insistiendo: si Andrés Manuel López Obrador es el próximo presidente de la República, habría confusión y desorden de índole económico, y esto lo sabe el llamado “Peje”, por lo que consideramos que el gran interés que ha mostrado en los días recientes de reconciliarse con el empresariado nacional e internacional lo coloca en su real ubicación político-ideológica: es tan neoliberal como lo es el “jefe de la mafia del poder” Carlos Salinas de Gortari.