ACAPULCO, Gro., 21 de abril de 2016.- “El gobernador debe llamar a una gran movilización social, él debe promoverla y generarla para demostrarle al gobierno de la República que en Guerrero hay una gran inconformidad y hay riesgo de una crisis política”, opinó el activista Javier Morlett Macho respecto a la violencia que se vive en todo el estado.

Entrevistado en el programa Ora qué cosa, que conducen Arturo Solís y Ricardo Castillo, el integrante de la Comisión Ejecutiva Estatal para la Atención a Víctimas, dijo que Héctor Astudillo Flores no debe acallar la inconformidad social en demanda de seguridad y justicia, sino que debe promover “una verdadera alianza con la sociedad”, la cual señaló que “tiene que ser no con aplausos hacia él, porque esto no lo beneficia”.

En este sentido indicó que los gobernantes no deben tenerle miedo a las manifestaciones de protesta sino que “deben ellos mismos de dar las facilidades para que se dé una especie de válvula de presión para que, valga la redundancia, escape la presión social que existe”.

En el caso específico del mandatario estatal apuntó que debe aceptar las críticas porque “es sano permitir que la gente hable” y que debe reconocer que no se le culpa de la condición de inseguridad actual de Guerrero porque “él recibió el estado ya contaminado”.

Morlett Macho insistió en que se tienen las condiciones para hacer un pacto social que “le va a permitir al gobernador llevar al poder federal la problemática grave” y mencionó que sería conveniente “abrirles las puertas a la ONU y la OEA” para que intervengan en la entidad como lo han hecho en países azotados por la delincuencia.

Al hablar de la inseguridad, el integrante de la CEEAV señala que el problema es estructural ya que los grupos delincuenciales se han infiltrado en todos los municipios, por lo que “no se va a resolver con operativos”.

Indicó que son esas infiltraciones, “ese vínculo entre la política y las mafias”, lo que originó que 43 estudiantes de la normal rural Isidro Burgos de Ayotzinapa fueran desaparecidos por policías municipales de Iguala e integrantes del grupo delictivo Guerreros Unidos, el 26 y 27 de septiembre de 2014, y advirtió que  existen las mismas condiciones, por lo cual “una tragedia como la de Iguala puede volver a ocurrir en cualquier parte de Guerrero”.

Por otra parte, Morlett expresó que entre la sociedad acapulqueña se percibe temor a liderar un movimiento que proteste en contra del estado de violencia por miedo a arriesgar la vida y la de la familia, y comparó la situación del puerto con la de los municipios de la Tierra Caliente donde “levantar la voz, alzar la cara en estos lugares es casi como una sentencia de muerte”.

En contraste con este miedo, dijo que el problema más grave es que la sociedad se ha acostumbrado a la violencia.

“Parece un problema con el cual ya tenemos que acostumbrarnos a vivir, se ha enquistado en el sistema como parte de la vida cotidiana […] ya no nos asusta, ya es la cotidianidad de hablar cuántos muertos hubo en la ciudad”, expresó.

La entrevista completa aquí.