CHURUMUCO, Mich., 14 de diciembre de 2015.- Sin trabajo, entre tierra y cultivos agonizantes, desolados y en incertidumbre, se encuentran los habitantes de la región del Balsas y Tierra Caliente en Michoacán; el motivo, la severa sequía que azota a las comunidades desde hace varios meses y que por apatía de la autoridad, esta ha llegado a niveles extremos y preocupantes.

Llegar a esta zona no es complicado, lo complicado es enfrentarse a la realidad que viven miles de familias ante la falta de líquido para mantener el ritmo de la cotidianeidad en la zona, misma que demanda a gritos ser atendida.

El hartazgo es evidente entre los pobladores que pese a acudir incansablemente a las oficinas de gobierno a solicitar apoyo, ser escuchados y sobre todo respaldados, no obtienen respuesta, pero eso no merma su insistencia y aunque deban trasladarse por cerca de cuatro horas desde su comunidad, lo hacen con la esperanza de que en alguna de tantas veces serán atendidos.

El clima caluroso se agudiza, y pese a estar acostumbrados a ello, los miles de habitantes comienzan a resentir las inclemencias y el golpe de las altas temperaturas que consumen el poco líquido que aún se resiste a desaparecer de los arroyos.

Cientos de productores se dicen desesperados, sus semblantes los delatan, y aguardan los próximos periodos de lluvia, inquietos por saber si sus cultivos, su ganado, y sobre todo su familia resistirán los estragos hasta entonces.

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