MÉXICO; 31 agosto 2014.- Las condiciones de encierro a las que están sometidas gallinas y cerdas para producir huevos o tener lechones genera en esos animales daños fisiológicos y de comportamiento, además de mayor tendencia a desarrollar enfermedades como el estrés.

Además, el hecho de permanecer encerradas toda su vida para generar productos consumibles dificulta su comportamiento natural. En México, Bachoco comienza a revertir esa situación.

Las cerdas viven entre tres y cuatro años dentro de jaulas de gestación, tienen un espacio tan reducido que impide que el animal pueda girar su propio cuerpo, dar un solo paso hacia atrás o adelante, lo que las somete a niveles muy altos de estrés, incluso, se lastiman tratando de liberarse de las barras de metal cuando la desesperación las supera.

Por su parte, las jaulas para las gallinas son recintos de metal donde viven de cinco a 10 aves; y dentro de éstos no pueden estirar sus alas, ni siquiera anidar en un lugar cómodo, afirma Gabriela Duhart, gerente de la campaña Déjalas Mover, que tiene el respaldo de la Human Society International, una organización que se ha enfocado desde 1991 a proteger a los animales, incluidos los de laboratorio, de compañía, producción y fauna silvestre. Además del maltrato animal, la activista señala que el hacinamiento en que viven las aves implicar índices más altos de epidemias y enfermedades, como la salmonelosis. dice Milenio.