TECPAN, Gro., 21 de julio de 2015.- Los campesinos de la Sierra de Guerrero que aceptaron en 2004 cambiar la siembra de mariguana y amapola por huertas de aguacate y durazno con la promesa de apoyo, acusaron que el gobierno federal los dejó solos, sin dinero ni asistencia técnica para sacar adelante a sus familias.

De acuerdo con Excelsior, a 11 años de distancia, el balance que hacen ejidatarios de Bajos de Balzamar, Santa Lucía y Bajitos de la Laguna es negativo.

De los 32 compañeros que empezaron con el proyecto del aguacate sólo continúan seis y de los 10 que plantaron durazno, nada más queda un productor.

El papel de la reconversión de cultivos era una alternativa para llevar paz a una región convulsionada por la presencia del crimen organizado y ofrecer mejores oportunidades de vida a los jóvenes.

Sigue la nota aquí