AHUACUOTZINGO, Gro., 12 de marzo de 2015.- El de Aidé Nava González fue un asesinato político. Al menos así lo afirman sus familiares y compañeros de partido. 


Este jueves, decenas de perredistas guerrerenses viajaron a la comunidad de Pochotla, Ahuacuotzingo, para despedir el cuerpo de la precandidata única del sol azteca a la alcaldía de ese municipio. 


La caravana de 30 vehículos partió de Chilpancingo a las 8:15 de la mañana y llegó a su destino poco después de las 11. 


La casa de la perredista era humilde, igual que el pueblo en el que vivió, en el que sólo hay una calle pavimentada.

Decenas de habitantes de Pochotla llegaron al domicilio con pequeños ramos de flores de jardín.


El diputado federal perredista con licencia Sebastián de la Rosa Peláez y una comitiva de militantes del sol azteca cargaron el ataúd en hombros y lo sacaron de la casa. Mientras, entonaron la canción Despedida con mariachi, de Los Cadetes de Linares.

Los musicos guardaron silencio unos minutos, mientras una mujer leyó una letanía de despedida: “Ya me voy al triste olvido, adios mi casa querida en donde estuve tendida. Hijos mios yo no quisiera escuchar su triste llanto, porque voy al camposanto a que me cubra la tierra, quedense hijos con dios, ya me voy a separar (…). Adios compañeros queridos que me van a sepultar, al sepulcro del olvido donde hemos de ir a parar. Adios mundo delicioso donde quise yo triunfar, ya llegó el día riguroso de empezar a comulgar (…).”

Una banda de viento interpretó Cruz de Madera, mientras los perredistas sacaban de la casa el ataúd con el cuerpo de Aidé. 
Unas 500 personas, entre familiares, amigos, vecinos y perredistas, escoltaron el féretro que fue llevado en hombros hasta la iglesia del pueblo, donde se realizó una misa de cuerpo presente.

Al término de la celebración religiosa, el ataúd fue colocado frente a la iglesia para que las personas pudieran despedirse de Aidé.
El diputado Sebastián de la Rosa colocó banderas perredistas y flores sobre el ataúd. Algunas personas lanzaron confeti y agua bendita. 
Entonces comenzaron las porras: “¡Viva Aidé!, ¡viva el PRD!”, gritaron los asistentes. “¡Justicia!, ¡justicia!”, clamaron después. 

“Ella era buena, no tenía enemigos, no le hacía mal a nadie… ¡No entendemos por qué la mataron!”, dijeron a los reporteros unas ancianas que lloraban junto al ataúd. 

Cinco minutos después, el cortejo fúnebre siguió su curso, pero ahora hacia el panteón del pueblo. El mariachi siguió tocando. 
Al llegar al sepulcro, Sebastián de la Rosa tomó la palabra para despedir a su compañera perredista. 

“Que sepan los tres niveles de gobierno que no vamos a parar de exigir justicia (…) queremos que se aborden todas las líneas de investigación. No queremos chivos expiatorios ni distractores. Lo primero que dicen es que fue el crimen organizado, pero nadie habla de la confrontación que tenía Aíde con el actual presidente municipal priísta. ¡El suyo fue un asesinato político!”, advirtió el legislador con licencia. 

Después, pidió a la militancia perredista de Huitzuco que analice la situación: dar la batalla en las elecciones o dejar el tema. “No queremos poner en riesgo la vida de otro compañero”, expresó. 

Después, una hermana de Aidé tomó la palabra: “No podemos parar esto, no podemos dejarle a los delincuentes todo en charola de plana. No podemos dejar lo que ella y su esposo empezaron, porque ella ni dio la vida nomás porque sí. Debe de haber una persona que tenga los pantalones suficientes para seguir en la lucha”.

Siguió el turno a Vanesa Quiñonez Nava, hija de la perredista: “Mi madre siempre lo dijo, que prefería morir luchando que ver la tele o ver cómo sufre la gente. Ella sabía bien a lo que se arriesgaba, pero siguió adelante por mi hermano y por mi padre, para tener justicia para ellos. Yo estoy muy orgullosa de mi madre por su valor y fortaleza. Ya desaparecieron a mi hermano, ya mataron a mi padre, ahora me arrebataron a mi madre. No dejemos su lucha”. 

La última intervención fue de Pedro Nava, dirigente de la Organización de Pueblos y Colonias de Guerrero (OPCG), quien advirtió que la lucha continuará y que el domingo decidirán quién tomará el lugar de Aidé Nava González. 

El mariachi interpretó Mi gusto es. Una ola de ¡vivas! y ¡justicia! inundaron el panteón. El cuerpo de la perredista fue sepultado. 

 

Una vida trágica

La vida de Aidé Nava González estuvo marcada por la tragedia y la violencia, así como su muerte. 

El 11 de octubre de 2012 un grupo armado secuestró a su hijo Francisco Quiñonez Nava y semanas después lo exhibieron en un video en Youtube. 

Vendado y maniatado, el joven clamaba por el pago de 300 mil pesos para su rescate. Casi tres años después, sigue desaparecido 
El 28 de de junio de 2014 ella y su esposo Francisco Quiñonez Ramírez, ex alcalde de Ahuacuotzingo, fueron víctimas de una emboscada. Él murió y ella resultó ilesa. 

Al día siguiente su esposo cumpliría 42 años, pero en lugar de celebrar su nacimiento, lo acompañó en su velorio. 

A casi ocho meses de la muerte de su marido, Aidé Nava decidió contender por la alcaldía de Ahuacuotzingo. 

El final de su historia fue tan trágico como su vida: El lunes por la tarde fue raptada por un grupo armado. La madrugada del martes se encontró su cuerpo torturado y decapitado.

Sobre el cuerpo se encontró una manta, presuntamente firmada por el grupo delictivo Los Rojos.