MÉXICO, DF., 13 de febrero de 2014.- Dentro de unas casetas plásticas tipo invernadero que captan y concentran energía solar, la investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Ana Elisa Silva Martínez, logró desalinizar agua marina almacenada en un bote de 60 litros y recuperar cinco del líquido potabilizado; un proceso que imita eficazmente el de la naturaleza.

De acuerdo a información publicada en Zócalo Saltillo, la académica, que encabeza el proyecto del Departamento de Ingeniería Sanitaria y Ambiental de la Facultad de Ingeniería (FI), creó un método, sencillo y de bajo costo, que está pensado para abastecer del líquido a comunidades marginadas que habitan cerca de las costas, donde abunda la radiación solar y el agua marina, pero carecen de la disponibilidad del recurso potable, que además se consume intensivamente en las zonas del litoral mexicano.

“Hay muchos métodos para desalinizar el agua marina, nosotros elegimos la energía solar porque es renovable”, explicó Silva Martínez.

“Es menos eficiente que otros (métodos) y generalmente requiere grandes cantidades de terreno, pero con nuestra propuesta las casetas tipo invernadero se pueden colocar en las azoteas de las viviendas para aprovechar el espacio, estar más cerca de la captación de radiación solar y con el propósito de que el proceso de desalinización lo realice la propia familia para el autoabastecimiento”, detalló la doctora en ingeniería.

En la mejora de estas casetas actualmente participan alumnos que realizan su servicio social en esta área de investigación.

El líquido que se procesa tiene de 40 a 100 miligramos por litro de sales, es decir, entra en la norma dentro de la categoría de agua potable. Este método podría ser útil en regiones costeras de Guerrero, Nayarit, Baja California, Sonora, Chiapas, Jalisco, Veracruz y la península de Yucatán.

Otra opción, concluyó Silva, es aplicarlo en comunidades no costeras, pero cercanas a acuíferos salados, como Ciudad Juárez; contaminadas con arsénico, como en la zona de La Laguna, en Coahuila, o en Hidalgo, donde hay afectación por metales como cadmio y mercurio.