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MÉXICO, DF., 23 de diciembre de 2015.- Para mantener y restaurar la relación fértil y productiva entre corales y arrecifes, cada vez más afectada por la intervención humana en los océanos, Anastazia Banaszak, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL) de la UNAM, encabeza un proyecto que inicia y culmina en las aguas del Caribe, pasando por el laboratorio.
En la Unidad Académica de Sistemas Arrecifales en Puerto Morelos del ICMyL, en Quintana Roo, desde 2007, se informó en un comunicado, la doctora en biología acuática y poblaciones desarrolla una estrategia científica para capturar en el mar células sexuales (gametos) de corales, fertilizarlas y cultivar a esos pequeños animales invertebrados en viveros especializados para luego regresarlos al mar, en donde crecen y se reproducen en los arrecifes, las estructuras calcáreas en las que viven de manera natural.
Tras fertilizarlos en laboratorio, los corales se cultivan en viveros de agua marina en tierra. Dos están en Puerto Morelos: uno es de la UNAM y otro del Centro Regional de Investigaciones Pesqueras del Instituto Nacional de Pesca (Inapesca). El tercero se ubica en el Ecoparque Xcaret, en Playa del Carmen.
“En los viveros trabajamos con los reclutas sexuales, es decir, los corales que han sido producidos en la UNAM por fertilización”, precisó.
A la fecha cuentan con cerca de cuatro mil colonias de tres especies coralinas: Orbicella faveolata, Diploria labyrinthiformis y Acropora palmata (cuerno de alce), esta última enlistada para protección en la Norma Oficial Mexicana (NOM) 059, que agrupa a aquéllas incluidas en alguna categoría de riesgo. “