MORELIA, Mich., 10 de enero de 2016.-Bajo el blanco que armoniza con su saco azul oscuro y el cabello apresado bajo la cofia que la acredita como enfermera, Guisety López Cantera refleja confianza; es el insumo principal de su vocación ante el cuidado de la vida, el valor imprescriptible en el que académicamente fundamentó su trabajo recepcional: “La experiencia de autorizar la donación de órganos en un familiar con muerte encefálica”, que le permitió el grado de licenciada.

De acuerdo con un comunicado de prensa, según cifras citadas en su investigación, en México existen alrededor de 20 mil 150 personas en espera de un órgano y casi cinco mil 450 pacientes trasplantados.

La alumna otomí de la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia (ENEO), originaria del Valle del Mezquital, Hidalgo, comentó que la motivación principal en el abordaje de un problema de salud pública como la donación de órganos, la encontró en la baja cultura de cesión de vida que se registra en nuestro país.

“La situación se vuelve aún más compleja al tratarse de alguien con muerte encefálica (cerebral), pues la donación depende en su totalidad de la autorización de sus familiares, y la decisión transita por un cúmulo de factores socioculturales, incluso al cuestionarse si el paciente está vivo o muerto”, explicó López Cantera.

Por ello, su propuesta principal consiste en emprender un proceso para sensibilizar a la población. “Es importante que las enfermeras y enfermeros formemos parte de los comités de donación en los nosocomios, que la información sea clara y precisa para terminar con la incapacidad de convertir potenciales donantes en donantes reales”.

La becaria del PUIC dijo que la situación la orilló a pensar en la elaboración de un manual o guía al respecto. 

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