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CHILPANCINGO, Gro., 10 de febrero de 2014. Representantes de la Iglesia Católica en Guerrero se reunieron con el gobernador Ángel Aguirre Rivero para exigir seguridad y determinar las estrategias de colaboración en busca de la paz social.
El arzobispo de Acapulco, Carlos Garfias Merlos fue el primero en llegar a la reunión que se desarrolló en casa Guerrero, pero se negó a dar entrevistas.
Por su parte Monseñor Maximino Martínez Miranda, obispo de Ciudad Altamirano detalló que la reunión con el gobernador sería para exigir seguridad y establecer los mecanismos de colaboración entre la Iglesia Católica y el gobierno estatal en busca de la paz social.
“Todos somos vulnerables ante la violencia”, lamentó el obispo previo a la reunión.
En el caso de la región Tierra Caliente, puntualizó que San Miguel Totolapan, Acelia y Ajuchitlán del Progreso son los municipios con mayores problemas de inseguridad y violencia.
Recordó que durante el 2013 miles de personas abandonaron sus comunidades a causa de las amenazas de la delincuencia organizada; muchas familias aún no regresan a sus viviendas.
Por ello, dijo, la Iglesia Católica realiza visitas a los campamentos, albergues y pueblos en los que se refugian las familias desplazadas.
“Los hemos visitado, les llevamos despensas, tratamos de celebrar mismas”, explicó.
Monseñor Martínez Miranda indicó que desde que inició el fenómeno de los desplazamientos por la violencia, el personal de la diócesis visitó al menos 50 comunidades de la Tierra Caliente para llevar un mensaje de paz y esperanza.
Destacó que, a pesar de la inseguridad que impera en la región Tierra Caliente, la Iglesia Católica está presente en todos sus pueblos.
“Hemos tratado de entrar a todas partes, vamos a llevar la palabra de Dios a todos los pueblos, no podemos retroceder para llevar el mensaje de paz y esperanza”, expresó.
Aseguró que la delincuencia organizada “ha respetado al clero” y no sufren de amenazas, extorsiones, secuestros ni asesinatos.
“Gracias a Dios todavía podemos y estamos entrando a todos los lugares, todas las comunidades las tenemos cubiertas”, dijo.
Sin embargo, lamentó que la población sí sufre los embates de la delincuencia y la Iglesia Católica tiene conocimiento de al menos un caso reciente de secuestro.