MÉXICO, DF, 10 de diciembre de 2014.- En 2012 fueron asesinadas 475 mil personas, siendo los homicidios la tercera causa de muerte de los varones a nivel mundial, reveló un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud sobre la situación en la prevención de la violencia.

El nuevo informe de la OMS dado a conocer este miércoles en Ginebra subrayó que especialmente los varones entre 15 y 44 años de edad son los más afectados por este flagelo, por lo que el organismo pone de relieve la urgente necesidad de “actuar de forma más decisiva para prevenir la violencia”.

Pese a los indicios de que las tasas de homicidio han disminuido en el mundo un 16 por ciento entre 2000 y 2012, el organismo señaló que la violencia “sigue siendo generalizada”, señala Notimex.

Además, actos de violencia que no conllevan a la muerte tienen una carga especial para las mujeres y los niños. Según la OMS uno de cada cuatro niños han sido víctimas de abuso físico; una de cada cinco niñas ha sido víctima de abuso sexual; y una de cada tres mujeres ha sido víctima de violencia física o sexual perpetrada por su pareja en algún momento de su vida.

El informe publicado conjuntamente con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, indica que sólo un tercio de los 133 países encuestados, entre ellos México, están implementando iniciativas a gran escala para prevenir la violencia.

Estos van desde programas de prevención de la intimidación, visitas de enfermeras a las familias en situación de riesgo, y el apoyo a quienes cuidan de personas mayores.

Además, poco más de la mitad de los países están haciendo cumplir plenamente un conjunto de 12 leyes que son reconocidas internacionalmente para prevenir la violencia y sólo la mitad de todos los países encuestados han puesto en marcha servicios para proteger y apoyar a las víctimas de la violencia.

“Las consecuencias de la violencia en la salud física, mental, sexual y reproductiva a menudo duran toda la vida”, subrayó el informe.

La violencia también contribuye a las principales causas de muerte, como el cáncer, enfermedades del corazón y el VIH/Sida, porque las víctimas tienen un mayor riesgo de conducta que adoptan tales como el tabaquismo, el alcohol y el uso indebido de drogas y prácticas sexuales de riesgo, indicó.

“Las consecuencias de la violencia en las familias y las comunidades son profundas, y pueden resultar en problemas de salud de por vida para los afectados”, afirmó la directora general de la OMS, Margaret Chan, con motivo de la publicación del informe.

Afirmó que hay lineamientos precisos que se deben implementar para prevenir la violencia en los hogares, lugares de trabajo, escuelas y en las calles, sin embargo, muchos gobiernos fallan para ponerlos en marcha.

“Debemos tomar la inspiración de los gobiernos que han demostrado éxito en la reducción de la violencia mediante la adopción de las medidas necesarias. Ellos nos han demostrado que, efectivamente, la violencia es prevenible”.

El informe sobre la situación mundial sobre prevención de la violencia 2014 es el primer informe de este tipo para evaluar los esfuerzos nacionales para hacer frente a la violencia interpersonal, es decir, el maltrato infantil, la violencia juvenil, la pareja y la violencia sexual, y el abuso de ancianos.

“Un alto grado de violencia en la familia o la comunidad paraliza la capacidad de las personas para mantener sus medios de vida, así como las opciones de desarrollo político, social y económico de los países”, declaró a su vez Helen Clark, titular del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

“En el informe se hace balance de las medidas que están adoptando los países para prevenir la violencia interpersonal y darle respuesta, pero también se ponen de manifiesto las carencias de la prevención de la violencia a escala mundial que es necesario corregir”, señaló.

“Por ejemplo, la calidad y el alcance de los programas de prevención, el acceso a los servicios destinados a las víctimas, en particular los servicios para las mujeres y las niñas, que son las que sufren la violencia de forma desproporcionada, y la aplicación de las leyes que ya están en vigor”, agregó.

“Las leyes que protegen a los ciudadanos contra los delitos violentos envían un mensaje claro a la sociedad acerca de lo que es aceptable”, dijo por su parte Yury Fedotov, Director Ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. Con este estudio, “tenemos una herramienta útil para identificar las lagunas en la legislación y su aplicación en los países, y esto puede ayudar a identificar las medidas que se necesitan para garantizar la reducción de los delitos violentos”, observó.

Asimismo, consideró que “proporcionar atención y apoyo a las víctimas de la violencia es importante para reducir el trauma psicológico, ayudar a las víctimas a sanar y prevenir una mayor participación en la violencia”.

Pese a la solidez de los datos que vinculan las experiencias de violencia con los problemas de salud mental, menos de la mitad de los países disponen de servicios de salud mental para atender las necesidades de las víctimas”, señaló.

“Más de dos tercios de los países facilitan servicios de protección de los niños y servicios médico-forenses para las víctimas de violencia sexual”, refirió.

Finalmente, el Informe instó a todos los países a reforzar la legislación y la aplicación de las leyes destinadas a prevenir la violencia; reforzar las instituciones de justicia y seguridad para que se respete el estado de derecho y fortalecer los servicios destinados a las víctimas de la violencia.

Asimismo, se aboga por un uso mejor y más eficaz de los datos para fundamentar la formulación de programas de prevención de la violencia y medir los progresos realizados.

La OMS enfatizó que dicho documento está destinado a las administraciones públicas, para facilitarles la determinación de las deficiencias así como para alentar y orientar su actuación.

De igual forma está dirigido a las organizaciones no gubernamentales y expertos en la materia, concluyó el organismo de salud de Naciones Unidas.