
Teléfono rojo
Los graves problemas de inseguridad que se viven en Guerrero, en especial en Acapulco, no se resuelven con demagogia, evasivas o simulaciones como lo hace el ayuntamiento del puerto y en particular su Presidente Municipal, Evodio Velázquez, incapaz de entender sus responsabilidades o sometido a las complicidades que le permitieron llegar a la Alcaldía y que le impiden tomar decisiones para no afectar intereses de quienes le ayudaron.
En lugar de adoptar las siguientes decisiones: certificar totalmente a la policía municipal, dejar de mantener en las calles a elementos de la corporación reprobados en los exámenes de confianza y de tener jefes policiacos sin someterse a estas pruebas, y prevenir el delito que es su obligación, el Alcalde anuncia medidas demagógicas que no tocan el fondo de la problemática de inseguridad y su “Escudo Acapulco” hace agua por todos lados.
Evodio Velázquez mantiene una estructura policiaca contaminada, infiltrada y poco confiable y al mismo tiempo se niega y sabotea junto con la mayoría de los alcaldes perredistas de Guerrero, la posibilidad de adoptar el mando único en la entidad. Dependiendo las circunstancias se envuelve en la bandera del artículo 115 de la Constitución política de la República para reclamar como asunto municipal el tema de la seguridad pública, pero cuando se le exigen cuentas dice que le corresponde a la federación y que no es de su responsabilidad la inseguridad.
Mientras las ejecuciones, extorsiones, asaltos y secuestros son cosa de todos los días en Acapulco, el Alcalde presume en auditorios afines los módulos de seguridad pública que ha mandado pintar; cuando se le critica con elementos su falta de prevención del delito y las omisiones convoca a eventos políticos para que le echen porras, o en el colmo del absurdo le pide cuentas a la federación y al estado sobre la seguridad pública y nada dice de sus faltas.
Excluido de las reuniones del grupo de coordinación Guerrero que incluye a las fuerzas federales y locales de seguridad pública, seguramente por la falta de confianza que le tienen a Evodio Velázquez y para evitar fugas de información, ahora exige el Alcalde de Acapulco participar en ellas para que cambie la estrategia. No hace lo que le corresponde y pretende escaparse hacia adelante, salirse por la tangente.
Según informó Quadratín Guerrero: “Más de 200 tiendas Oxxo ubicadas en distintos puntos del puerto han sido asaltadas desde el 1 de febrero a la fecha, principalmente las que se encuentran en las colonias Progreso, Centro y el fraccionamiento Magallanes. Asimismo, de octubre del 2015 a la fecha, agentes de la Gendarmería Nacional en Acapulco han detenido a 28 hombres por robo a estas tiendas de conveniencia, los cuales fueron puestos a disposición de las autoridades correspondientes. La colonia que encabeza estos asaltos es la Progreso con 38 tiendas robadas; le sigue el fraccionamiento Hornos con 26, la colonia Centro con 19 y el fraccionamiento Magallanes con 18”. Es decir la policía municipal no ha sido capaz de prevenir el delito, ni del orden federal ni del fuero común.
Dice el Alcalde que no es su responsabilidad atender el tema de la delincuencia organizada y el narcotráfico cuando es una obligación del municipio la prevención del delito en todas sus manifestaciones.
Lo único que suma en su gestión Evodio Velázquez es una cifra creciente de ejecuciones, asesinatos y delitos del fuero común. Simula limpiar la basura, pero sostiene el cochinero de la corporación policiaca municipal. Evodio es parte del problema de la inseguridad, no de su solución.