¿Castigo o venganza contra ex gobernadores?

Las finanzas estatales se encuentran en quiebra. Es al menos lo que informó el gobernador tricolor Héctor Astudillo Flores.

La cifra del déficit es alarmante y perturbadora: 18 mil 600 millones de pesos.

Y ahí se lee de dos formas: exhibe a los gobernadores corruptos de las tres últimas administraciones estatales, endosándoles las culpas de dicho desaseo financiero. Y se cura en salud para frenar la inversión en materia social, de obra pública, educación y salud bajo la cantaleta recurrente en el sentido de que no hay dinero. Pero más allá de todo lo anterior, existen otros indicadores asociados a las venganzas políticas.

¿CASTIGO O VENGANZA?- El ex gobernador perredista Carlos Zeferino Torreblanca fue quien inauguró el show mediático-político de los desfalcos financieros en el gobierno estatal.

Encuerdado por ser el primer gobierno de la alternancia, exhibió públicamente a la administración presidida por el priísta y actual senador René Juárez Cisneros.

Acusó en julio de 2005 –tres meses después de asumir el cargo-, que en la Secretaría de Salud y en el Invisur encontró un déficit financiero que rondaba los 50 millones de pesos. Y ahí le paró.

Se entiende que desde la federación, los priístas presionaron al entonces presidente panista Vicente Fox para que las cosas se atemperaran. No pasó nada. Ningún ex funcionario preso.

Y de ahí siguió lo demás:

1.-Tan solo en la Secretaría de Salud, el gobierno de Ángel Aguirre y la Auditoria Superior de la Federación (ASF) –que es un instrumento político de la Cámara de diputados federal- encontraron un déficit de más de 2 mil millones de pesos. Es decir, mil 950 millones más de lo desviado en la administración de René Juárez.

Por increíble y absurdo que parezca, la federación panista de Felipe Calderón Hinojosa no se involucró, dejó que la corrupción millonaria practicada por un apretado círculo del poder, siguiera su camino.

2.- El ex edil de Acapulco, Luis Walton Aburto, pidió en julio de 2015, un rescate financieroa la federación tricolor de Peña Nieto porque la deuda de esa comuna, heredada por el ex edil priísta y actual secretario de operación política del CEN del PRI, Manuel Añorve Baños, ascendía a poco más de 2 mil 200 millones de pesos. Esa cifra no se movió demasiado.

Y hoy, el edil perredista Evodio Velázquez  Aguirre se la quiso endosar justamente a Walton. Intentó cobrar la factura política en base a un indicador: el ex edil no declinó su candidatura a gobernador en la pasada elección del 7 de junio a favor de Beatriz Mojica Morga.

Y para cerrar este oprobioso e infame capítulo político de una historia negra y turbulenta, el presidente Peña Nieto y la ASF decidieron que Añorve no tenía responsabilidad alguna en ese millonario desfalco. Al contrario, hoy goza de premio político en el CEN del PRI.

Simples incongruencias de la política.

3.- El gobernador Héctor Astudillo asumió la herencia de una deuda financiera hasta cierto punto desproporcionada, porque si el Presupuesto de Egresos para 2016 será de 48 mil 409 millones de pesos y la deuda que recibió fue de 18 mil 600 millones, significa que es poco más de la cuarta parte del presupuesto a ejercerse el año que viene.

4.- La revelación de Astudillo despide además fuertes tufos políticos, porque con ese millonario desfalcó empujó sutilmente el inevitable comparativo: si los desvíos de recursos de su aliado político, René Juárez Cisneros, fueron de apenas 50 millones de pesos, las tres últimas administraciones estatales perredistas de Zeferino Torreblanca, Ángel Aguirre y Rogelio Ortega acumularon 18 mil 550 millones de pesos más.

Desorbitante y atípico, porque confirma que a pesar de ese crecimiento enorme en los desvíos de recursos, la federación panista de Felipe Calderón y la priísta de Peña Nieto no quisieron frenarlos. Son corresponsables de ellos.

Y Astudillo no va en realidad por castigo contra los ex gobernadores, sino por venganza. Ese es el punto.

HOJEADAS DE PÁGINAS… El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong les da falsas expectativas a los padres de familia de los 43 estudiantes desaparecidos, y su presencia en Guerrero ha sido más mediática y de discurso que de resultados concretos.

Por donde se le vea, a Osorio Chong se la cae la posibilidad de encontrarse con la candidatura presidencial tricolor para julio de 2018.