En la actualidad, uno de los fenómenos delictivos que causan mayor agravio, no sólo a las víctimas en lo individual sino a la sociedad en general, es la trata de personas. Este delito vulnera de manera directa la dignidad de la persona y un sinnúmero de derechos humanos de quienes lo padecen, como la libertad, la integridad y seguridad personales, la intimidad y el libre desarrollo de la personalidad, entre otros.

 

Es de vital importancia que el siguiente gobierno en Guerrero considere implementar una política pública en materia de Equidad de Genero, haciendo énfasis especial en la Trata de Personas, delito que se comete principalmente en la región de la montaña

La trata de personas es un delito creciente, tanto a nivel interno como en su dimensión transnacional. Cada año, cientos de miles de personas son captadas en todo el mundo con fines de explotación, principalmente de carácter sexual o laboral, pero también para la extracción de órganos. Se trata de un agravio que menoscaba el tejido social y afecta tanto a las víctimas como a sus familias y comunidades, y, por ende, al bien común y al Estado de Derecho. La trata de personas es un fenómeno delictivo que se encuentra extendido por todo el mundo: miles de personas víctimas de este delito, particularmente mujeres, niñas y niños, son captados, trasladados, vendidos y comprados con fines de explotación. En 2005, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estimaba en 12.3 millones el número de adultos y niños en situación de trabajo forzado, servidumbre por deudas y prostitución forzada. En 2012, el más reciente informe de la OIT señaló que 14.2 millones de personas eran víctimas de explotación laboral y 4.5 millones lo eran de explotación sexual (18.7 millones en total). A esta cifra, la OIT añade 2.2 millones de personas sujetas a trabajo forzado impuesto por el Estado, para un total de 20.9 millones de personas.

 

En México, en términos absolutos, las estimaciones más conservadoras ubican el número de niños y niñas sometidos a esclavitud sexual entre 16,000 (INEGI, UNICEF, DIF) y 20,000. Otros estudios calculan que la cifra de niños y niñas sujetos a explotación sexual en México asciende a 70,000, de los cuales 50,000 son explotados en las zonas fronterizas y 20,000 en el resto del país. Respecto del total de las víctimas, hay estimaciones que oscilan entre los 50,000 y 500,000 casos. México es un país de origen, tránsito y destino de víctimas de trata de personas, a lo cual contribuye su situación geográfica, y dado que se ha convertido en paso obligado de los migrantes centroamericanos que desean llegar a la frontera norte, existen casos en que éstos son enganchados por redes delincuenciales durante su trayecto y sometidos a explotación.

México es un importante país emisor, de tránsito y de destino para hombres, mujeres y niños sujetos a la trata sexual y laboral. Los grupos más vulnerables a la trata de personas en México incluyen mujeres, menores, indígenas, personas con discapacidades mentales y físicas, migrantes y comunidad LGBT mexicana. En Guerrero, la violencia y el elevado índice de marginación y pobreza que predomina todavía hoy en día, son los factores principales que han originado un incremento no cuantificado de caso de trata de personas en la entidad. Se tienen identificados siete municipios con mayor prevalencia de casos de trata, capitalizados por los grupos del crimen organizado, según se documentó con cifras provenientes del “Foro Estatal para prevenir, combatir y sancionar la trata de personas del Estado de Guerrero”, se trata de Pungarabato, Florencio Villareal, Tlapa de Comonfort, Metlatónoc, Cochoapa el Grande, Atlixtac y Acatepec, los últimos cinco ubicados en la Región de la Montaña. En estos municipios se identificó un aumento gradual de la “venta de niñas y niños y adolescentes indígenas para la explotación agrícola, trabajo en el sector informal y mendicidad.

La trata de personas es un delito que encuentra condiciones propicias en lugares en donde hay graves desigualdades sociales, marginación y altos índices de pobreza por lo que se requiere el desarrollo de estrategias de intervención para ayudar a mitigar los problemas que se consideran más apremiantes.

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La pobreza, la marginación, la desigualdad y la falta de oportunidades coloca en particular situación de riesgo a los integrantes de pueblos y comunidades indígenas de la Región de la Montaña en Guerrero, frente al delito de la trata de personas, ya que tienen menos posibilidades de hacer efectivos sus derechos a la alimentación, salud, educación y acceso a la justicia.

 

Tratándose de niños, niñas y adolescentes, se advierte una baja tasa de matriculación escolar, que es a la vez causa y consecuencia de su inserción temprana en el mercado laboral. Al mismo tiempo, la necesidad económica a menudo los obliga a migrar dentro o fuera del territorio nacional, sea en compañía de sus padres o individualmente, así como a aceptar trabajos en condiciones de explotación, lo que incrementa su riesgo de caer víctimas de la trata de personas.

 

Subsiste, asimismo, la práctica del matrimonio forzado, esto es, celebrado bajo coacción física, psicológica, sexual o emocional, o mediante presiones más sutiles, como el miedo, la intimidación, las expectativas sociales y familiares o motivos económicos, en virtud de los cuales una mujer es dada en matrimonio sin derecho a oponerse, y que en ocasiones han derivado en explotación sexual o laboral. Se han documentado casos de trata de personas en agravio de habitantes de pueblos y comunidades indígenas, en los municipios de Metlatonoc y Cochoapa El Grande con el pleno conocimiento de las autoridades locales, quienes han de alguna manera tolerado la trata de personas.