CHILAPA, Gro., 22 de mayo de 2015.- “El diputado Bernardo Ortega le puso precio a mi cabeza porque reclamo justicia”, denunció Francisco Benítez Domínguez, padre de un joven desaparecido en Chilapa.

 

Sostuvo que el presidente del Congreso local, Bernardo Ortega Jiménez, está incómodo por el movimiento social y jurídico que ha encabezado desde el año pasado por la presentación con vida de su hijo y de otras personas desaparecidas en el municipio a manos de los grupos criminales.

 

En reiteradas ocasiones, Francisco Benítez acusó públicamente a Los Ardillos de ser los responsables de la desaparición de su hijo, Francisco Tizoc Benítez Ramírez, un abogado de 29 años.

 

Este grupo delictivo es comandado por Celso y Antonio Ortega Jiménez, hermanos del diputado Bernardo Ortega.

 

Dicha organización criminal está afincada en el municipio de Quechultenango y mantiene una disputa por la plaza de Chilapa con el cártel de Los Rojos.

 

Benítez Domínguez asegura que Bernardo Ortega “le puso precio a su cabeza”, porque “le molesta” su lucha por la presentación de los desaparecidos, la investigación que está realizando la SEIDO por el caso de su hijo y los señalamientos que ha realizado contra el grupo delictivo que lideran sus hermanos Celso y Antonio Ortega.

 

De acuerdo al activista, la irrupción de 300 hombres armados a la cabecera municipal de Chilapa, ocurrida el 9 de mayo, fue organizada y liderada por Bernardo Ortega.

 

Aseguró que el grupo armado, que se asumió como Policía Comunitaria, en realidad estaba conformado por sicarios de Los Ardillos bajo el mando de los hermanos Ortega Jiménez.

 

“Esa tarde que entraron los dizque comunitarios me llamó un amigo de la comunidad de San Ángel y me avisó que en realidad eran sicarios de Los Ardillos. Me pidió que me cuidara y me advirtió que iban por mí, porque había acusado mucho a Los Ardillos y al diputado Bernardo Ortega”, relató Benítez Domínguez.

 

Por seguridad, esa noche se encerró en su casa con su familia; alrededor de las 23:00 horas llegó un grupo del Ejército hasta su domicilio. Los militares tocaron la puerta en reiteradas ocasiones, pero se retiraron tras ver las luces apagadas y no recibir respuesta del interior.

 

Al día siguiente, el 10 de mayo, se enteró que el grupo armado se había reunido con los militares antes de que éstos llegaran a buscarlo a su casa.

 

“Supe que los dizque comunitarios se reunieron con los militares y les exigieron que me detuvieran, pero el Ejército no me detuvo porque no hay ningún cargo en mi contra, solamente tocaron y tocaron a mi puerta, pero no les abrí”, relató.

 

Ante esta situación, Benítez Domínguez y su familia tomaron algo de ropa y se trasladaron a la casa de un familiar para esconderse del grupo armado.

 

El martes 12 de mayo, alrededor de las 11 de la mañana, los presuntos comunitarios irrumpieron en la casa de su ex esposa.

 

En ese momento sólo se encontraban dos albañiles, quienes estaban trabajando en la fachada de la vivienda.

 

Los hombres armados golpearon a los albañiles, entraron a la casa y se robaron las plantas, destruyeron su auto, se llevaron los carritos de juguete de los nietos de Francisco y las guitarras eléctricas que sus hijos utilizan para tocar los domingos en la iglesia.

 

En la pared de la sala escribieron una amenaza con pintura en aerosol negra: “Benítez rata venimos por ti”.

 

Después salieron a la calle y tocaron en varias viviendas; de acuerdo a varios vecinos, los presuntos comunitarios ofrecieron 10 mil pesos a quien proporcionara información sobre el paradero de Benítez Domínguez.

 

“¡Esos no eran comunitarios!, ese es el modus operandis de Los Ardillos, de la banda que encabezan el diputado Bernardo Ortega y sus hermanos. Le pusieron precio a mi cabeza para acallar mi reclamo de justicia, por exigir la aparición con vida de mi hijo. Por eso vinieron a buscarme a como diera lugar, para que me llevaran y me mataran delante del diputado”, aseguró Benítez Domínguez.

 

Sostuvo que la principal molestia del presidente del Congreso es que la investigación por el caso de su hijo fue atraída por la SEIDO.

 

“Al diputado le preocupa que esto trascienda y que él sea llamado a cuentas para responder por los múltiples asesinatos que se han cometido a la sombra del poder que él ostenta. Bernardo Ortega pertenece a una familia de delincuentes y debe de responder ante las autoridades. Hasta entonces habrá paz en Chilapa y mientras siga impune no se va a detener la violencia”, aseveró.

 

Francisco Benítez responsabilizó a Bernardo Ortega y a sus hermanos de cualquier cosa que pudiera ocurrirle a él y a su familia.

 

La lucha por su hijo

 

Francisco Benítez Domínguez es presidente de la organización Lucio Cabañas Barrientos; desde el año pasado inició un movimiento ciudadano por la paz y la justicia en Chilapa, motivado por la desaparición de su hijo Francisco Tizoc Benítez Ramírez.

 

“Quieren matarme por reclamar justicia, pero yo voy a seguir luchando por mi hijo, porque quiero que me lo regresen, vivo o muerto”, advierte el activista.

 

Su hijo, un abogado de 29 años, desapareció la noche del 7 de julio de 2014; el joven tuvo la mala fortuna de encontrarse en la calle en el momento en que se desató un enfrentamiento entre los pistoleros de Los Rojos y Los Ardillos.

 

Al día siguiente, el 8 de julio, varias personas vieron cómo una camioneta roja trasladaba a seis hombres amarrados, desnudos y con el rostro cubierto con playeras. De acuerdo a Benítez Domínguez, su hijo iba entre los secuestrados.

 

La camioneta fue vista en Xiloxuchican, un poblado de Chilapa que conecta con la comunidad de Tlanicuilulco, en el municipio de Quechultenango, bastión del grupo criminal Los Ardillos.

 

Desde entonces, Benítez Domínguez ha encabezado marchas para exigir justicia y la presentación de al menos 13 personas que desaparecieron en los enfrentamientos del 7 y 8 de julio del año pasado entre grupos antagónicos del crimen organizado.

 

En varias ocasiones solicitó la intervención del presidente del Congreso local, Bernardo Ortega Jiménez, para que interviniera ante sus hermanos Celso y Antonio, líderes del cártel Los Ardillos.

 

“Que le pida a sus hermanos que nos entreguen a nuestros hijos”, solicitó Francisco Benítez el año pasado.

 

El legislador respondió de manera negativa a la petición de Benítez Domínguez y aseguró que él “no sabe a qué se dedican sus hermanos”.

 

Ahora Benítez Domínguez afirma que el diputado Bernardo Ortega es, junto con sus hermanos, el principal líder del grupo criminal y advierte que no detendrá su lucha hasta Los Ardillos le devuelvan a su hijo y que el legislador pague por sus crímenes ante las autoridades.