Iguala pone los pelos de punta. Los demonios siguen sueltos y el Presidente de la República los trata de amarrar…

Enrique Peña Nieto está indignado. Hace suya la voz del encono y la consternación; califica de barbarie la inhumana desaparición y asesinato de los normalistas de Ayotzinapa… crimen de lesa humanidad que no puede quedar impune, promete.

Tenemos que ir  a profundidad ytope donde tope llegar a los responsables, aquellos que por negligencia o por actuación permitieron o solaparon que esto ocurriera en Iguala“.

Informa haber girado instrucciones a los integrantes del gabinete de seguridad para acelerar trabajos e investigaciones, a fin de que muy pronto la sociedad mexicana pueda conocer quienes fueron los responsables de estos hechos “dolorosos, lamentables e inaceptables”.

Peña Nieto es rotundo. No se pueden ignorar las causas de una tragedia nacional. Entre líneas, revela lo que aún por confirmarse se da por hecho: que los desaparecidos están muertos.

La matanza de Ayotzinapa es lo peor que le ha ocurrido a México desde la masacre de Tlatelolco, sentencia JoséMiguel Vivanco, Director para las Américas de Human Rights Watch (HRW). De ese tamaño.

¿Exagera?

Detrás del crimen de los normalistas, que ha movilizado al país y ha impactado a medio mundo, hay demasiados responsables por perversas acciones y negligentes omisiones. El gobierno guerrerense es inviable. La ruptura institucional no tiene remedio.

En esta vorágine de violencia, el gobernador del Estado se aferra al poder. “No me voy a ir por los opino-tecnócratas o por aquellos que desconocen nuestra realidad”. Propone, en cambio, una consulta nacional –sí, nacional– sobre revocación de mandato, organizada por el Instituto Nacional Electoral… ni más ni menos.

Sin embargo, hasta el PRD finalmente le da la espalda al señor Gobernado. En un mensaje vía Twitter, la dirigencia nacional publica: “Si la salida de Ángel Aguirre contribuye a la solución, adelante, pero que su posible salida no responda a asuntos electorales”.

En medio de tanto surrealismo, por más intervención federal, por más reparto de culpas, por mas deslindes entre niveles de gobierno y partidos políticos, a todos nos salpica la sangre de los normalistas.

Human Rights Watch (HRW) sentencia que el circulo vicioso de la impunidad nos encierra, y secuestra a la estructura de seguridad y justicia del gobierno federal.

JoséMiguel Vivanco asegura que la ocupación federal de Iguala no resuelve nada; sólo tapa el pozo después de los 49 ahogados –seis muertos y 43 desaparecidos–, sin contar al alcalde y su jefe de policía, también desvanecidos hasta ahora.

Según el jefe de HRW, nada justifica la tardía reacción del Presidente de la República; sí revela la actitud oficial de desprecio frente a la violación de los derechos humanos; alega que los esfuerzos institucionales no corresponden al discurso.

Para HRW, la frivolidad federal ha ignorado la elaboración de protocolos, el diseño de una estrategia de alertas tempranas y la preparación policiaca para atender emergencias, reaccionar de inmediato y evitar más pérdida de vidas.

Por el contrario –remata Vivanco–, reina la impunidad. A ocho años del inicio de la guerra contra el narco, ni un solo servidor público ha sido procesado por la desaparición de 26 mil personas. Una y otra vez, la estructura de gobierno ha sido empleada para cubrir los rastros de abusos y proteger a quienes violan la ley al amparo del fuero político. La ausencia de castigo es en los hechos un incentivo al abuso. Violar las garantías individuales simplemente no tiene consecuencias…

Seguramente los apuntes de HRW son otro dolor de muelas.

BORREGAZO: Cobarde turba inmoral atacó e insultó al líder moral del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas. AMLO, por fin rompió el sospechoso silencio guardado en estos días de vergüenza; condena el atentado contra El Ingeniero… y de paso se deslinda, no le vayan a cargar también esa culpa…

@JoseCardenas1| [email protected]| josecardenas.com.mx