MÉXICO, DF, 8 de octubre de 2014.- Al gobierno mexicano le tomó un mes y medio y una matanza de por medio para que la Gendarmería, la nueva división de la Policía Federal creada por el Gobierno de Enrique Peña Nieto para vigilar los territorios oprimidos por el narco, llegara a Guerrero, el Estado más violento de México, destaca el periódico español El País en su sitio de internet.

Se ha llegado muy tarde a Guerrero”, señala Gerardo Rodríguez, profesor de seguridad nacional en el Centro de Estudios del Ejército y Fuerza Aérea. El Estado ha sido un foco rojo desde la llegada de Peña Nieto a la presidencia en diciembre de 2012, y en 2013 tuvo una tasa de 63 homicidios por cada 100 mil habitantes, la más alta de México y tres veces superior a la media nacional (19), destaca el diario.

En 2014, Guerrero se mantiene en el peor sitio, con una tasa de 29 asesinatos por cada 100 mil habitantes. Si fuera un país sería uno de los 15 más violentos del mundo.

Con el retorno del PRI a la presidencia se quiso cambiar el discurso de seguridad que monopolizó el sexenio de Felipe Calderón, del PAN, que inició la guerra contra el narcotráfico en 2006. Peña Nieto puso el tema en segundo plano y se fijó como principal objetivo llevar a buen puerto su programa de reformas. La realidad terminó cambiando sus prioridades.

Quiso bajar la visibilidad de la estrategia de seguridad. Fue exitoso por seis meses, pero lo acontecido en Tamaulipas y Michoacán hizo que fracasara”, dice Rodríguez.

En enero de 2014 Alfredo Castillo, uno de los hombres de confianza del presidente, fue nombrado como comisionado en Michoacán para pacificar el Estado. Después de Michoacán llegó el turno del Estado de México, la entidad natal de Peña Nieto, que por meses vivió bajo el yugo de la delincuencia. Y en mayo de 2014 la atención se centró en Tamaulipas.

Hay una clave fundamental para entender la intervención del Gobierno de Peña en Tamaulipas y Michoacán.

Las estrategias se implementaron porque se impuso el presidente del partido que Gobierna cada Estado”, dice Rodríguez.

Pero en Guerrero, el polémico Ángel Aguirre ganó el gobierno como resultado de una alianza antinatura que se hizo para arrebatarle territorio al PRI.

El Gobierno federal no tiene confianza en las autoridades locales. Por eso se ha dejado la intervención en Guerrero hasta el último”, agrega el especialista.