IGUALA, Gro., 25 de febrero de 2016.- El 195 aniversario de la bandera nacional mexicana estuvo marcado por un desfile militar en Iguala perteneciente a la región Norte del estado.
Los lugareños aseguraron que no habían visto un desfile como el de este miércoles en las calles, puesto que el Estado exhibió sus soldados, su equipo y armamento.
El acceso a los eventos fue restringido, con filtros de seguridad desde la entrada a la ciudad, y terminó con seis personas desmayadas que esperaron bajo los intensos rayos del sol la llegada del presidente de la República, el priísta Enrique Peña Nieto.
“Con ese ejército y las armas que muestra el gobierno ¿No es capaz acabar con la violencia en el estado?”, cuestionó una de las personas a las que el Estado Mayor Presidencial le impidió el acceso al estadio Ambrosio Figueroa, donde Peña Nieto encabezó un acto para abanderar a 300 escoltas. El mismo estadio donde alguna vez jugaron los Avispones, equipo de futbol que fue atacado por policías municipales el 26 de septiembre de 2014 durante el enfrentamiento con normalistas de Ayotzinapa, en el cual murió un integrante del equipo.
Este 24 de febrero Iguala fue la ciudad más vigilada de Guerrero, desde un día antes decenas de militares llegaron a esta ciudad situada en la región Norte para resguardar este lugar tan golpeado por la violencia y marcado por la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa en septiembre de 2014. 
En total fueron 132 efectivos de la Fuerza Aérea Mexicana, 87 de la Secretaria de Marina Armada de México, mil 637 del Ejército Mexicano, mil 90 cadetes del Ejército y Fuerza Aérea, además de policías estatales que con armas, tanquetas y demás equipo de guerra participaron en el desfile militar.
La Policía Federal se desprendió por la ciudad a bordo de 50 autos de combate, ocho vehículos blindados y 18 vehículos tácticos, además por el cielo de Iguala sobrevolaron al menos 50 aeronaves de combate de la Fuerza Aérea Mexicana, los cuales eran admirados por la concurrencia.
En las entradas de Iguala, Chilpancingo, Taxco y Teloloapan se instalaron retenes del Ejército y la Policía Estatal, quienes controlaban el ingreso a la ciudad de los vehículos.
El control de acceso también fue en la puerta del estadio Ambrosio Figueroa; el equipo de seguridad tenía prohibido dejar pasar a personas que no portaban acreditación.
Una de las asistentes al evento que portaba el gafete de acceso fue cuestionada sobre dónde consiguió su acreditación, a lo cual respondió que en el Ayuntamiento. Sin embargo, al insistir sobre si este día se podría ir al Palacio Municipal y solicitar uno, lo otorgarían, ésta respondió que no, que “debías hacerlo 15 días antes del evento y nos pidieron una carta de antecedentes no penales”.
Explicó que ese requisito se pedía para poder ingresar al acto que según el gobierno, era una ceremonia heroica y del pueblo.
Aún cuando el evento de abanderamiento de escoltas se tenía programado para las 13:00 horas, a los niños y jóvenes de distintas escuelas los citaron desde las 10:00 horas, es decir cuatro horas antes para esperar la llegada del presidente Enrique Peña Nieto, donde seis infantes se desmayaron por esperar bajo los rayos del sol.
Mientras Peña Nieto abanderaba a 300 escoltas, de las cuales 42 corresponden al Ejército Mexicano, uno a la Fuerza Aérea, 19 a la Marina Armada y 239 a la Secretaría de Educación, afuera del estadio personas discapacitadas protestaban porque el Estado Mayor no les permitió acceder a la ceremonia.
Durante la manifestación, en el arco de entrada, donde con cartulinas personas discapacitados pidieron atención a los grupos vulnerables, llegaron  los diputados priístas Flor Añorve Ocampo y Héctor Vicario Castrejón, quienes al ver la protesta se retiraron de ahí.
Antes de llegar al estadio Ambrosio Figueroa,  el presidente de la República estuvo en el cerro del Tehuehue donde realizó el izamiento de bandera.
 Durante el acto de izamiento, el gobernador Héctor Astudillo Flores refirió sobre el caso de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, de la que dijo que es “la herida seguirá abierta y en tanto no se esclarezca el tema y se castigue a los responsables, está herida no ha de sanar”.
Por su parte, Peña Nieto destacó que desde septiembre de 2014 hay un esfuerzo institucional de su gobierno para investigar la desaparición de los 43 jóvenes.
“Desde entonces durante un año y cinco meses, el Estado Mexicano ha desplegado un amplio esfuerzo institucional para procurar justicia a partir de una investigación profunda, transparente y abierta, contando incluso con la colaboración de diversas instancias internacionales”, afirmó el mandatario.
Destacó que los soldados y marinos “han surgido del pueblo y siempre están dispuestos a servir al pueblo”.
Al finalizar el acto, el presidente se dirigió al público para saludar a los asistentes, donde saludó con júbilo al ex mandatario René Juárez Cisneros, a quien dio la mano y abrazó.
En un momento, cuando el presidente pasó cerca de las gradas donde se encontraba el público, le gritaron tres veces la consigna “Nos faltan 43”.
Esta es la primera vez que Enrique Peña Nieto como presidente de México acudió a un evento por el Día de la Bandera.
El primer presidente del país en izar bandera en Iguala fue el priísta Ernesto Zedillo Ponce de León el pasado 24 de febrero de 1998. El panista Vicente Fox no acudió en ninguna ocasión, y Felipe Calderón lo hizo durante su primer año de gobierno.
Iguala es considerada como cuna de la bandera debido a que el 24 de febrero de 1821, el general Agustín de Iturbide suscribió el Plan de Iguala como símbolo de afinidad de garantías de independencia que fueron religión y unión, las cuales quedaron enmarcadas en los colores verde, blanco y rojo.