La participación ciudadana que estamos construyendo

Los mexicanos, ¿somos apáticos porque no podemos participar? o ¿no participamos porque somos apáticos? El domingo 13 de marzo se comprobó lo contrario.

Ese día salieron decenas de organizaciones de todo el país a recolectar firmas para la iniciativa ciudadana #Ley3de3, que busca combatir la corrupción en nuestro país a través de una serie de iniciativas como legislar que todos los candidatos y funcionarios presenten su declaración patrimonial, fiscal y de intereses.

Ese domingo las personas salieron a ocupar ciudad, se recolectaron firmas en espacios públicos y plazas. ¿El resultado? 309 mil firmas fueron presentadas esa semana por Transparencia Mexicana y el Instituto Mexicano de la Competitividad para que esta iniciativa federal sea votada. Para mí, este es un ejercicio de participación histórica: 309 mil voluntades le apostaron a combatir la corrupción que tiene podridas nuestras instituciones.

De igual modo, ese día hubo otra manifestación de participación ciudadana igual de legítima, urgente e importante: cientos de ciudadanos salieron a marchar en Veracruz en contra de uno de los personajes más autoritarios de nuestro país: el Gobernador Javier Duarte. Exigiendo no sólo la rendición de cuentas de dicho personaje, sino justicia y respuesta a sus múltiples atropellos a la libertad de expresión de activistas de derechos humanos, periodistas y de los propios ciudadanos que radican en el estado.

Ese domingo fue un claro ejemplo de que los mexicanos queremos sacar adelante a nuestro país, participando dentro y fuera de lo institucional. Por una parte tuvimos una manifestación de participación ciudadana cuyo camino se dirige a través de las instituciones, que con la firma de cientos de miles de ciudadanos, llegará a ser una realidad en poco tiempo y por el otro lado, en Veracruz, salieron a las calles a ocupar un espacio público cientos de personas esperando una respuesta.

Lo que hizo nacer a ambas iniciativas fue el hartazgo, la necesidad de hacer algo, el reconocer un entorno con el que no estamos de acuerdo y buscar un modo de cambiarlo. Lo de Veracruz nos debe alertar sobre la importancia de que existan herramientas que nos permitan que no tengamos un Duarte más: la ratificación de mandato o juicios políticos ciudadanos que le den los instrumentos a lo que los ciudadanos que reclaman en las calles “no queremos un gobierno autoritario más”.

La manifestación de las ideas, en cualquiera que sea su expresión, no sólo es un derecho que debe ser respetado y protegido sino que también debe existir la seguridad de que dicha manifestación pueda desembocar en una respuesta directa por parte de las instituciones. Ejercicios como #Ley3de3 contribuyen a que recuperemos la confianza de que los mexicanos comunes, de a pie, podemos contribuir a la recuperación de nuestra democracia tan lastimada. La confianza es un elemento vital del pacto signado entre sociedad e instituciones: gobernar sin ella equivale a gobernar sin permiso y sin respaldo.

*Pedro Kumamoto, primer diputado independiente en Jalisco