CHILPANCINGO, Gro., 29 de abril de 2014.- Los ejidatarios y pobladores de Carrizalillo exigieron a la empresa canadiense Goldcorp Inc. una “rendición de cuentas corporativas” por los daños a la salud y al medio ambiente que provocó la explotación minera en la zona.

Los ejidatarios y pobladores de Carrizalillo lanzaron la campaña ¡Goldcorp me enferma!, para denunciar la devastación ambiental, los daños a la salud y las violaciones a los derechos ha años por parte de la transnacional.

A través de un comunicado, puntualizaron que existen cientos de testimonios, evidencias científicas, denuncias ante tribunales, reportajes y pruebas de laboratorios que demuestran cómo Goldcorp Inc. violenta y viola recurrentemente derechos humanos de pueblos y comunidades.

Entre los abusos detallaron que la minera canadiense viola el derecho humano al agua y saneamiento, al ambiente sano y saludable y a la salud.

“No les importa el uso de millones de litros de agua, su contaminación y el secado de fuentes alternas (…) que personas y animales consuman agua y respiren polvo lleno de metales pesados tóxicos a la salud y al medio ambiente (…) las quejas de la población (…) por el incremento de enfermedades respiratorias y de la piel, desde que se han instalado las operaciones mineras de Goldcorp (…) no les importa tampoco que cada año aumenten los registros de niños y niñas que fallecen por abortos espontáneos o los que nacen con deformaciones físicas, ni los que viven en condiciones de debilidad debido a nacimientos prematuros, situaciones ligadas a los efectos generados por el agua y el aire contaminados con metales pesados”, detallaba el comunicado emitido por los pobladores y ejidatarios de Carrizalillo.

En el documento se especifica a que la destrucción ambiental provocada por el proyecto minero Los Filos-El Bermejal es tal, que por cada onza de oro que se extrae de la tierra, se generan 79 toneladas de desechos.

Denunciaron que el mega proyecto minero de Goldcorp mató la biodiversidad de la zona, deforestó hectáreas completas, destruyó monumentos arqueológicos y lugares sagrados para la espiritualidad de los pueblos indígenas, se violaron los decretos de protección ambiental y de conservación de alta biodiversidad.

También acusaron a la transnacional de cometer actos de discriminación, maltrato y malas condiciones laborales a los trabajadores del pueblo.

Según se indica en el comunicado, estas acciones “han derivado en muertes por accidentes o explosiones sin control, o despidos injustificados cuando los empleados presentan problemas de salud ocasionados por trabajar en la mina”.

“Sin pudor alguno Goldcorp viola leyes nacionales e internacionales en materia de derechos humanos, medio ambiente, salud, laboral y agraria; acapara tierras ilegalmente y se mantiene en la impunidad pese a resoluciones judiciales en su contra; incumple cláusulas de los convenios que establece con las comunidades; vulnera derechos colectivos (…) amenaza, intimida, criminaliza y divide a comunidades y pueblos opositores”, denuncia el documento difundido por los ejidatarios y pobladores de Carrizalillo.

Por ello, criticaron que el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi) y la Alianza para la Responsabilidad Empresarial otorgaran durante seis años consecutivos el Premio de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) a GoldCorp, por una supuesta conducta ética adecuada, administración ambiental y compromiso con la comunidad.

“Hay pruebas abrumadoras que muestran todo lo contrario: tribunales mexicanos han ordenado a Goldcorp que devuelva tierras ocupadas por la compra ilegal de tierras de Mazapil, Zacatecas y Carrizalillo, Guerrero”, argumentan.

También cuestionaron que la transnacional minera se presente como una empresa “verde y sustentable”, de tal manera que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) le concedió el Certificado de Aire Limpio.

En ese sentido objetaron: “Las detonaciones y el polvo cubren con peligrosos metales pesados casas, plantíos, viviendas y se introduce por boca, piel y nariz en los pobladores de Carrizalillo”.

Otra crítica fue que las siete minas de Goldcorp disponen de un certificado por su cumplimiento con el Código Internacional de Manejo del Cianuro, a pesar de que se rompen piletas de lixiviación en sus proyectos mineros, tal como ha sucedido en Carrizalillo, en donde han fallecido dos personas debido a intoxicación por este peligroso componente.

“No se comprende por qué la Cámara Minera de México le ha entregado en años atrás a la mina Los Filos su galardón anual Premio Casco de Plata, en reconocimiento por su supuesto excelente historial en seguridad, cuando hay trabajadores muertos por explosiones, accidentes y enfermedades”, plantea el comunicado de los pobladores de Carrizalillo.

Agrega: “Ante todo esto, tampoco tiene sentido que Nasdaq reconociera en el Índice OMX CRD de Sostenibilidad Global a Goldcorp como una de las 100 mejores compañías del mundo por sus prácticas sostenibles, ni que el Índice de Sostenibilidad Norteamericano Dow Jones volviera a integrar a Goldcorp a su índice en 2012, después de eliminarla por violaciones a los derechos humanos y evidencias de contaminación ambiental en las comunidades afectadas de Centroamérica, sin que hayan sido resueltos estos problemas”.

Tras presentar esta argumentación, los pobladores y ejidatarios de Carrizalillo exigieron que las instituciones rectifiquen y retiren los premios entregados a esta corporación minera.