CIUDAD DE MÉXICO, 26 de febrero de 2016.- Para brindar una vida más larga y con mejor calidad a pacientes sometidos a trasplante de riñón, Gloria Soldevila Melgarejo, del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBm) de la UNAM, plantea una terapia alterna menos dañina y más específica. Por ello, se le otorgó el Premio Dr. Jorge Rosenkranz en la categoría Biotecnología.  

De acuerdo con la casa de estudios, al practicar una operación de este tipo, se busca la máxima compatibilidad renal, aunque siempre habrá cierto grado de rechazo del cuerpo.

A fin de contrarrestar esto, el sujeto deberá tomar inmunosupresores de por vida para bloquear las defensas naturales del organismo (mayoritariamente las de los linfocitos T, glóbulos blancos encargados de la respuesta inmunitaria).

A mediano plazo, esto funciona por 11 o 14 años (tiempo de vida media de un trasplante de paciente cadavérico o vivo, respectivamente), pero los medicamentos generan efectos secundarios que van desde afecciones al riñón y otros órganos hasta problemas cardiovasculares y metabólicos.

Además, es factible desarrollar propensión a patologías como el cáncer o a infecciones. A fin de contrarrestar esta situación, la investigación Establecimiento de un protocolo para expansión y generación de células T reguladoras con función supresora estable y potencial terapéutico de trasplante,  encabezada por Soldevila, intenta sustituir el método típico de inmunosupresores por uno más directo y natural.

Así, se pretende establecer una vía para expandir las células T reguladoras (T reg.) —que responden a infecciones o combaten diferentes patologías— y usarlas en el trasplante en cuestión. La ventaja, afirmó la universitaria, es que éstas son del propio individuo, extraídas, cultivadas y reintegradas al organismo.

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