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CIUDAD DE MÉXICO, 5 de marzo de 2016.- La situación social y política de país, aunada a la proliferación de la delincuencia que ataca la red de ductos de combustible, es un problema denominado el “factor nigeriano”, que va en aumento, indicó Fabio Barbosa Cano, del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM.
“El robo va al alza, suceden unas 10 rupturas de los ductos cada día; esto también afecta el suministro de las gasolinas porque daña los instrumentos que controlan la presión en el interior del ducto; está contabilizado oficialmente como uno de los elementos que ha creado problemas de abasto”, sostuvo.
En la Sala de Videoconferencias del IIEc, Barbosa Cano detalló que el fenómeno se da en varias entidades del centro y norte del país.
“Este es otro factor que, con la apertura del mercado, tendrán en cuenta las empresas; algunos estados con este problema son Tamaulipas y Puebla”.
Gasolina
El investigador del IIEc resaltó una paradoja en el consumo de las gasolinas en México: hay un incremento explosivo de consumidores debido al aumento del parque vehicular y, al mismo tiempo, el crecimiento en la producción de combustibles propios ha sido mínimo, lo que orilla a la importación.
Citó cifras sobre tres rubros del mercado mexicano en ese ámbito, entre 1997 y 2014: el consumo pasó de 515 mil barriles diarios, a 806 mil; la producción de 388 mil barriles al día, a 442 mil; y las importaciones de 127 mil, a 364 mil.
Otro aspecto que pondría en riesgo el abasto de gasolinas importadas es su almacenamiento en nuestro país.
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