Con final feliz terminó la primera temporada de un lacrimoso enredo protagonizado por una cándida joven provinciana, una falsa madre burlada, dos sufridos padres verdaderos, una Cancillería omisa, varios “gorilas” remisos… y una jueza necia, despiadada y despistada.

 

A grandes rasgos le recuerdo el argumento de la última tormenta perfecta que consiguió la mayor atención en las redes sociales.

 

Le advierto que es complicado…

 

Mediodía del jueves 16 de abril… agentes visitantes de la Interpol se apersonan en la Telesecundaria “Sor Juana Inés de la Cruz”, en Guanajuato –apoyados por gendarmes y gendarmas jugando de locales–. Se llevan de las greñas a una estudiante de nombre Alondra Luna Núñez, de 14 años. Por orden de la Jueza Primera de lo Civil de Michoacán –Cinthia Mercado García–, con la venia de la Secretaría de Relaciones Exteriores –en respuesta a un reclamo judicial del Departamento norteamericano de Estado–, trasladan a la niña a Houston, Texas, donde la espera otra madre adolorida –Dorotea García Macedo– quien a su vez acusa al ex marido de arrebatarle a una hija hace ocho años –también llamada Alondra–. Exámenes de ADN revelan que todo fue un error; la Alondra desgreñada no es la Alondra arrebatada; 147 horas después, Alondra 1 vuelve al nido con sus verdaderos padres… y Alondra 2 –para acabarla, pariente lejana de Alondra 1– hija de la madre reclamante, aún desaparece…

 

A primera vista el diablo remetió la cola en cada factor de la ecuación.

 

Lo ocurrido a la jovencita guanajuatense es un atropello; mínimo semeja un secuestro. La PGR niega delito que perseguir… ni “gorila” que enjaular; “primero llévatela y luego averiguas”, ¿o “cójanla en caliente”? habrá sido la orden perentoria.  La jueza se lava las manos sucias. En Cancillería nadie reparó en confirmar la identidad de Alondra 1 antes de hacer tan soberbio ridículo en busca de Alondra 2…

 

Todos los presuntos implicados tienen coartada para justificar cualquier violación de los derechos humanos de la niña 1.

 

Si nadie actuó mal, entonces todos estamos bien… jodidos.

 

Los hechos “apegados a derecho”, muestran lo torcido de reglas y protocolos cuando obedecer apremia.

 

La historia de las dos Alondras y un solo nido, continuará…

 

EL MONJE LOCO: El sentido común es el menos común de los sentidos, sobre todo entre burócratas sin criterio. Las madres mientan madres… y mi mamá también.

 

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