Los viejos practicantes de nuestro venerable oficio –el segundo más antiguo del mundo– solían advertir que el periodista nunca debía ser protagonista de la noticia. La notoriedad de un profesional de la comunicación deber–iedra. Reporteros, conductores yía darse por su trabajo y no por su celebridad social. Pues ahora, los tiempos han diluido aquella máxima que parecía escrita en piedra.

Reporteros, conductores y entrevistadores son cada vez más figuras públicas, ya sea por la naturaleza del medio, por su influencia en la opinión pública, por su presencia en redes sociales, por su activismo político o incluso hasta por sus errores. Los líderes de opinión también son célebres. Por eso el último desencuentro de la periodista Carmen Aristegui con la Familia Vargas, propietaria de MVS Radio, desató la tormenta de pasiones que anoche llegó a su fin.

MVS Radio dio por terminada su relación laboral con su conductora estrella; la empresa no aceptó el ultimátum mediante el cual Aristegui exigía para quedarse la reinstalación de los reporteros Daniel Lizárraga e Irving Huerta quienes, según ella, fueron despedidos en represalia por haber destapado escándalos tóxicos para el gobierno.

Mediante un comunicado, MVS explica que los colaboradores de Aristegui fueron separados de sus cargos por haber comprometido el nombre de la empresa, sin contar con facultades para ello.

MVS lamenta la posición de Aristegui, “pero como empresa no podemos aceptar condicionamientos y ‘ultimatos’ de nuestros colaboradores. El diálogo, no se atiende imponiendo condiciones, sino escuchando a las partes y tratando de alcanzar acuerdos. Las actitudes individualistas no tienen cabida en nuestro proyecto”, concluye el comunicado.

La decisión de MVS provocará la ira de miles de seguidores de Aristegui quienes verán en el proceder de la empresa un claro ataque a la libertad de expresión de la periodista. Según Gabriel Sosa Plata, Defensor de la Audiencia de Noticias MVS, las nuevas reglasmodificaron las condiciones del contrato con Carmen; no fueron producto de una acción consensuada con la periodista cesada.

Como haya sido, Carmen Aristegui ya no estará al aire en MVS.

De ahora en adelante, MVS seregirá por un código de ética –sin precedentes– que deberá ser acatado por sus conductores LuisCárdenas, Ezra Shabot y Alejandro Cacho.

De esta abrupta manera MVS recupera la toma de decisiones editoriales que habían estado bajo la dirección exclusiva de Aristegui, quien rechazó plegarse a las nuevas condiciones.

EL MONJE LOCO: Si MVS cedía en el pelito, habría entregado el control de su empresa a una empleada… y si no cedía, como ocurrió, la empresa opta por ser señalada por acallar una voz independiente. Entre lo malo y lo peor, MVS optó por pagar el costo del pleito de contado… y no en abonos chiquitos. Así termina –violentamente– este litigio escabroso… y seguro comienza otro.

@JoseCardenas1| [email protected]| www.josecardenas.com