Apenas bajó del avión procedente de Brisbane, Enrique Peña Nieto tomó la palabra. Inusual y urgente, el mensaje presidencial pretendió mostrar liderazgo para poner fin a una semana de alejamiento físico y discursivo. La distancia no es aliada, menos cuando en casa arrecian la metralla y el rumor devastador que ponen a prueba las instituciones.

Peña Nieto defendió todos los flancos; ofreció justicia y agotar el diálogo, condenó la violencia y advirtió que el uso de la fuerza será el último recurso; también prometió explicaciones ahora que los problemas literalmente tocan la puerta de la Casa Blanca de Las Lomas (resguardada por dos mil policías) y de paso, sólo de paso, habló del viaje a China y Australia.

Es un hecho, el viaje presidencial, si bien fue necesario, resultó inoportuno. La ausencia de Peña Nieto abrió puertas a la especulación, el chisme y la paranoia. Salvo los intentos del secretario de Gobernación, nadie más atajó de manera eficaz las críticas demoledoras y los rumores perversos en torno al fracaso de la administración federal para contrarrestar los daños colaterales de la tragedia de Ayotzinapa.

Dardos envenenados fueron lanzados desde el exterior. Publicaciones como The New York Times o The Economist cuestionaron la capacidad del gobierno para responder a la crisis, y hasta candidatean –con dudoso desinterés– a Manlio Fabio Beltrones como el secretario de Gobernación idóneo para contener las aguas desbordadas.

Jorge Castañeda describía –en su colaboración con Grupo Fórmula– una cena de recaudación de fondos para la organización Human Rigths Watch celebrada en Nueva York, al semana pasada, en la cual varios de los asistentes pusieron en duda la capacidad de Peña Nieto para resolver tan compleja situación.

En casa, el rugido de la protesta no encuentra contrapeso; no existen voces capaces de ofrecer certeza ante el temor de algunos sectores sensibles a la inseguridad y violencia de las turbas protestantes.

Ejemplo hay uno muy obvio; la amenaza sobre la probable salida de Guerrero de grandes consorcios comerciales como Wal-mart, Bimbo, Gamesa, Coca Cola, Jumex o la Cervecería Modelo… Voceros de las propias empresas y el líder del Consejo Coordinador Empresarial, Gerardo Gutiérrez Candiani, debieron salir a enterrar el mito esparcido por sus afiliados del gremio empresarial guerrerense, encabezado por Omar Elías Azar. Una cosa es reclamar al gobierno acciones en defensa de los intereses económicos y otra chantajear en tiempos de cólera…

En la Ciudad de México algunos lograron sembrar la psicosis. Una grabación corrió como lumbre en redes sociales, alertando sobre hordas de maestros, normalistas y delirantes de la anarquía, dispuestos a boicotear el Buen Fin y destruir la tranquilidad de los capitalinos tomando calles y plazas comerciales. Nada de eso ocurrió… pero el miedo está encajado, latente, a la espera de cualquier otro rumor venenoso.

El caos es amenaza por lo que se percibe como el despertar de grupos los cuales consideran que la lucha armada y el derrocamiento del Estado son la solución a los problemas de la nación.

En medio de la tormenta provocada por las protestas, el vandalismo, los rumores y las amenazas guerrilleras, los gobiernos estatales y federal están en una situación de “perder-perder”; si aplican la ley serán vistos como represores, si no lo hacen serán calificados de pusilánimes, negligentes e ineptos.

Los grupos de toda índole se suben a la protesta en demanda de justicia para las víctimas de Ayotzinapa, cuando en realidad buscan beneficios propios; con perversa habilidad llenan con temor cualquier vacío de información. El oportunismo de los rumores ha resultado más eficaz que la capacidad oficial de reacción… hasta ahora.

Al regresar de su viaje, el Presidente de la República ofreció acciones y noticias. Anuncios contundentes se esperan para mañana…

EL MONJE LOCO: Mucho ayuda quien no estorba. A poco cuando a usted le roban su celular la PGJDF le manda rambos y peritos… indigna la balacera en CU que provocó un herido e irritó a las fieras; la “perjudicial” arrima más gasolina al delirio del fuego conspirativo… ya se dio usted cuenta de cuanta; la lumbre quema carros y hasta las pestañas del rector José Narro… Como decía mi suegro, “con los pendejos ni a misa porque se hincan en los gargajos”.

@JoseCardenas1| [email protected]| josecardenas.com.mx