Desde hace un año la L-12 del Metro es chatarra… aunque opere a medias.

 

La maldita mega obra cumbre del sexenio de Marcelo Ebrard se convirtió en un enorme elefante blanco… sepultado por una montaña de excremento.

 

El presupuesto original de 35 mil millones se disparó a 41 mil 300; a partir del cierre parcial, los cientos de trabajos de verificación, supervisión, peritajes, servicio de transporte alternativo y un largo etcétera, han costado otros 6 mil millones. Sólo la operación de autobuses para cubrir la ruta correspondiente a las 11 estaciones cerradas cuesta un millón de pesos diario… y van 365 jornadas. Además, el consorcio constructor (ICA-Carso-Alstom) mantiene pleito con el GDF por otros 2 mil 500 millones.

 

Sesenta y un funcionarios han sido inhabilitados; hay multas sin cobrar por 21 mil millones; sanciones en cascada;  amparos a granel… y sin embargo aún no queda claro quiénes son los verdaderos responsables del desastre.

 

Eso sí, las únicas facturas cobrables sin demora son las que tienen que ver con la política; los protagonistas del drama han visto la forma de sacar ventaja y repartir culpas. ¿De lo perdido lo que aparezca?

 

Por ejemplo, ha trascendido que los nombres de Marcelo Ebrard y Mario Delgado habrían sido suprimidos del segundo informe de la Comisión Especial Legislativa de la Línea 12 como funcionarios probablemente responsables de fraude; ¿habrá sido negociado políticamente?  En unos meses Ebrard tendrá fuero, aunque se lo haya llevado el tren; no le pasará nada, salvo perder el sueño adorado de una eventual candidatura a la Presidencia de la República.

 

El pleito ratero nos ha distraído de lo importante. El efecto del desastre en la Línea Dorada mantiene enajenados a medios, analistas y políticos en tiempos revueltos, como si las ambiciones políticas de unos cuantos valieran más que el tiempo perdido y la necesidad de 450 mil usuarios afectados todos los días, desde hace 12 meses… quienes se lamentan y se la mientan al GDF.

 

El secretario de Obras del GDF, Alfredo Hernández, promete que en noviembre podrían reabrir las once estaciones cerradas… ¿a pesar de que las refacciones prometidas para marzo llegarán hasta junio?

 

Prometer no empobrece, cumplir es lo que aniquila.

 

EL MONJE LOCO: Tambores de guerra retumban en MVS Comunicaciones. Como plomo cayó a la familia Vargas la decisión de su conductora estrella de colaborar con la plataforma digital México Leaks para que los ciudadanos compartan documentos de interés público de manera segura y anónima, mediante un mecanismo utilizado en otras partes del mundo; cómo Wikileaks.  La respuesta es durísima; MVS no solo se deslinda sino acusa a la periodista Carmen Aristegui:”el uso de nuestra marca  sin autorización expresa de sus propietarios, constituye no solo un agravio y una ofensa, sino un engaño a la sociedad, pues implica un muy lamentable abuso de confianza“. Este no es el primer encontronazo entre Aristegui y MVS; ¿será el último?

 

@JoseCardenas1| [email protected] | www.josecardenas.com