El PRI vota por la mala reputación; suspender los derechos de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre en lugar de desterrarlo de las filas partidistas por “pedirle las nalgas” a sus empleadas, resultará una costosa elección.

 

Gutiérrez de la Torre pudo más que la presidenta de la Comisión de Justicia Partidaria, Italy Ciani y su fugaz sustituta, Reyna Araceli Tirado, quienes renunciaron frustradas ante la imposibilidad de exorcizar al demonio “caliente”.

 

A simple vista el ex dirigente del tricolor en el DF parece indefendible –no precisamente por el delito de portación de cara prohibida–; las acusaciones destapadas hace un año por la periodista Carmen Aristegui parecen calca de otra denuncia presentada en 2003 cuando se reveló por primera vez una red de prostitución disfrazada, en la cual el príncipe heredero del imperio de la basura –y sus compinches– abusaban de asistentes-edecanes-acompañantes para solaz y esparcimiento.

 

La dirigencia nacional del tricolor puede argumentar que pese a todas las denuncias contra Gutiérrez de la Torre nunca se le ha comprobado ilícito alguno. Del más reciente escándalo no hay acusaciones firmes; la Procuraduría del DF no ha procedido por carecer de elementos.

 

Sin embargo, existe una razón más poderosa para evitar un castigo irreversible. La familia Gutiérrez de la Torre tiene los hilos del poder en el PRI del DF, tan es así, que ha colocado a 19 leales como candidatos, entre estos, la madre del susodicho –Guillermina de la Torre Malváez– quien ocupa el décimo lugar en la lista de plurinominales a la Cámara de Diputados.

 

–¿Será por eso que para la Comisión Nacional de Justicia del PRI, la probable violencia contra las mujeres, el probable acoso sexual y la probable trata no aplican como causal de expulsión de este militante del partido del Presidente de la República?

 

La ex candidata presidencial Cecilia Soto –colega de página– protesta en Excélsior: “la decisión de no expulsar a Gutiérrez de la Torre, exonerarlo de los cargos y apenas limitar sus derechos (…) lastima a las mujeres de México“; ¿Permitiría la dirigencia del PRI que “Gutierritos” se sacara una foto con Peña Nieto?

 

En el cuento de la política, el que la hace no la paga.

 

EL MONJE LOCO: Toda nuestra solidaridad –gremial y personal– para el periodista Ezra Shabot, discriminado y lapidado en las redes sociales, no por su firme postura ante el affaire MVS-Aristeguí, sino por ser judío. Por encima de la razón, entre sus detractores prevalece el discurso del odio. Qué vergüenza dan los cobardes… y qué coraje losimbéciles.

 

@JoseCardenas1| [email protected] | www.josecardenas.com