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as de culpar, aunque cualquiera mal haga: el que peca por la paga o el que paga por pecar

Sor Juana Inés de la Cruz

La corrupción nos aplasta y asfixia; a cada familia mexicana le significa el 14% de su ingreso; en todo la vemos… y muy poco sabemos de ella.

La analista María Amparo Casar presentó el estudio “Anatomía de la Corrupción”, auspiciado por el Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO) y el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE): http://imco.org.mx/wp-content/uploads/2015/05/20150520_AnatomiaCorrupcion_Libro.pdf

El diagnóstico es patético, la cura, compleja… mas no imposible.

Nuestro país puede presumir de pertenecer al club de las 20 economías más grandes del mundo y a la vez avergonzarse de ser parte de las 20 naciones más corruptas. México es el último lugar entre los miembros de la OCDE; el 103 de 175 países evaluados por Transparencia Internacional; estamos peor que nuestros pares en tamaño, y muy atrás de los países que ostentan un nivel similar de educación. Mientras Latinoamérica mejora paulatinamente, México y Venezuela retroceden de manera sistemática.



¿Por qué?

Porque somos producto de la negligencia, la impunidad y la simulación.

Muchos pensaron que la transición democrática, traería como consecuencia la instauración natural de mecanismos de control y sanciones; funcionarios emanados de partidos distintos se vigilarían entre sí… pero la realidad resultó diametralmente opuesta; quienes llegan al poder cubren las espaldas de los que se van.

El resultado es el descrédito y la falta de respeto a las leyes; los mexicanos rechazamos acatar las normas que nos parecen injustas, elegimos la legalidad a conveniencia… pero al mismo tiempo somos hipócritas. Según el INEGI, el 80 por ciento de los mexicanos negamos burlar las normas, sin embargo, el 41% admitimos estar dispuestos a saltarnos las trancas, porque nuestras leyes resultan trampas diseñadas para facilitar mordidas, moches, cohechos, cochupos y transas…

Se estima que el impacto de la corrupción puede ser hasta del 10 por ciento del PIB (1 mil 700 millones de pesos), pero el impacto en la competitividad y la productividad es incalculable.

Estamos frente a un problema enquistado como norma social (…) Acabar con la corrupción no es tema de ética pública sino de sobrevivencia nacional (…) es más rentable acabar con la corrupción que seguir tolerándola”, concluye María Amparo.

 

EL MONJE LOCO:Esta consulta no causa honorarios.

@JoseCardenas1| [email protected]| www.josecardenas.com