CHILAPA, Gro., 25 de mayo de 2015.- Lizeth Abundis Sanchez llegó tarde a la reunión con el gobernador. Tomó asiento en las últimas filas y escuchó el discurso del mandatario. Promesas, buenas intenciones, buscar a los desaparecidos y, con algo de suerte, encontrarlos con vida. Ella lo miró con furia y se mantuvo callada, con los brazos cruzados.

 

“¿Alguien quiere tomar la palabra?”, preguntó Rogelio Ortega al término de su discurso. Lizeth fue la tercera en levantar la mano: “Yo quiero hablar, gobernador”, dijo en tono seco, duro.

 

“Soy Lizeth Abundis Sánchez, hermana de Gilberto Abundis Sánchez, desaparecido desde el 30 de marzo. Yo no culpo a nadie, ignoramos quién pudo desaparecer a mi hermano, pero me queda claro que no se lo tragó la tierra, que alguien se lo llevó”, expresó.

 

Relató que tras la desaparición masiva de decenas de personas por parte del grupo armado que irrumpió en la cabecera municipal de Chilapa, se unió al grupo de familiares que exige la presentación con vida de las víctimas.

 

El sábado acudió con su madre al restaurante Casa Pilla, para rendir su declaración ante la Policía Federal. Mientras se encontraba en el lugar, alguien le prestó un periódico y ella lo hojeó brevemente.

 

Una fotografía la obligó a detenerse en la sección de noticias policiacas. Reconoció el cadáver de su hermano por el tatuaje en la espalda.

 

“¡No es justo que a mi hermano lo hayan matado como a un perro!”, gritó la joven al gobernador.

 

“Él era un estudiante de artes visuales y sólo venía a esta ciudad a visitar a su familia. ¡Maldita la hora en que vino a visitarnos!, ¡jamás hubiera regresado a este pueblo!, en Chilapa ya no hay lugar para gente decente, aquí la única gente que tiene lugar son los delincuentes”, recriminó la joven mientras azotaba el puño derecho contra la mesa de madera.

 

Después se dirigió al alcalde de Chilapa, Francisco Javier García González: “Contésteme señor presidente, ¿por qué desde su mandato ha habido tanto desaparecido, tanto tiroteo?”, le cuestionó.

 

“La gente se tiene que esconder como ratas en su casa, cuando los ratas son otros”, dijo y nuevamente estampó el puño contra la mesa.

 

La joven cuestionó al gobernador por qué no se ha investigado al alcalde de Chilapa, ya que en su mandato se incrementaron la violencia, las desapariciones y los asesinatos.

 

Luego giró el rostro y miró de frente al alcalde: “¿Por qué no se le investiga?, que nos explique por qué toda la gente de Chilapa lo acusa de nexos con el crimen organizado y por qué tenemos que pagar los ciudadanos por tanta cochinada de los políticos”.

 

 

Lizeth hizo una pausa por unos segundos, antes de retomar la palabra. Esta vez exigió que las autoridades agilicen los trámites para que ella pueda recuperar el cuerpo de su hermano.

 

“No es justo que mi hermano aún se encuentre en la morgue, con trámites engorrosos que a veces pueden pasar mes y medio como me dijeron para que se me resuelva y se me dé una respuesta para el estudio de ADN. Necesito su ayuda, necesito que agilicen esos trámites, necesito tener a mi hermano conmigo”, pidió entre llanto y gritos.