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ACAPULCO, Gro., 30 de junio de 2022.- El centro cultural y artesanal Siete Regiones que incluye los museos de la Máscara, el Naval y una sala de exposiciones, adolece de servicios de agua, recolección de basura, alumbrado público y seguridad en las noches, por lo que el servicio de baños se niega a visitantes y turistas desde hace más de un año, hay mal olor en la cerrada Morelos donde se ubican los inmuebles y, los pasillos de al menos dos de ellos son utilizados como motel.
En un recorrido esta mañana se constató la falta de recolección de basura en vía pública y los baños sin agua, además de que bajo la rampa de la sala de exposiciones es ocupado como bodega para basura, las jardineras están llenas de maleza y se percibe mal olor.
Dentro de los tres inmuebles, hay enormes goteras que de acuerdo con encargados de los espacios, existen desde que fueron inaugurados hace más de cuatro años, por lo que estos escurrimientos son los únicos mecanismos para captar agua y proveer de servicio sanitario a los trabajadores durante la temporada de lluvias, pero que el resto del año deben acarrear de sus casas en garrafones para poder utilizar los sanitarios, aunque éstos están restringidos a los usuarios.
Denunciaron también que a pesar de las solicitudes verbales y por escrito a la actual secretaria de Cultura de Guerrero, Aída Melina Martínez Rebolledo los empleados deben comprar insumos para limpiar los espacios, porque no proveen de jabón para manos, cloro o desinfectantes, imprescindibles durante la quinta ola de la pandemia del Covid 19.
La sala de exposiciones temporales que da el nombre al complejo cultural adjunto al Fuerte de San Diego conocida como Siete Regiones, alberga en la actualidad la exposición Bordandy puntadas de deseo de Andrés Martínez Pacheco y que fue inaugurada hace tres semanas.
Dicho local presenta una enorme gotera al centro y, en temporales de lluvia, el escurrimiento del agua cubre por completo el piso del sitio.
Las goteras también son visibles en el local que ocupa el Museo Histórico Naval de Acapulco, donde son colocadas cubetas y plásticos para evitar el deterioro de las colecciones que en su mayoría son de madera y papel.
Asimismo en la fachada del Museo de la Máscara, el inmueble que data de 1930, de acuerdo con la cédula que conserva luego de su restauración, son visibles cuarteaduras originadas por el terremoto del siete de septiembre de 2021, que no han sido reparadas.
Los trabajadores contaron que otro problema que persiste entorno al complejo cultural es la falta de servicio de alumbrado público y seguridad 24 horas, ya que los pasillos posteriores que unen la sala Siete Regiones y el Museo de la Máscara es utilizado por parejas para tener relaciones sexuales durante las noches.
Se observó que en una vivienda adjunta a la reja de la cerrada Morelos del Fuerte de San Diego, calle conocida como Camino Real y que conecta la fortificación con el Zócalo, se expiden cervezas y, de acuerdo con los vecinos, sirve como cantina en las noches, sin que ninguna autoridad haya impedido tal actividad en más de cuatro años, porque desde que El Fuerte de San Diego está cerrado desde el decreto de la pandemia, ahora son colocadas piedras para impedir que se estacionen coches en ese tramo de la calle.
Las personas inconformes urgieron la intervención de las autoridades de los tres órdenes de gobierno, ya que el problema debe ser resuelta de manera integral.
Se pide resolver la falta de servicios básicos como agua, alumbrado público, mantenimiento de áreas verdes y recolección de basura.
También brindar seguridad pública a recintos federales y sus inmediaciones por la cercanía con el Fuerte de San Diego al ser el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la instancia encargada de dicho espacio y el gobierno estatal, al estar el complejo cultural a su cargo desde su construcción.