ACAPULCO, Gro., 5 de enero de 2019.- Con motivo de la llegada de los Reyes Magos, madres y padres acapulqueños abarrotaron las calles del Centro, mismas que se llenaron de puestos de juguetes, en busca de regalos para los más pequeños del hogar.

En un recorrido por las calles Francisco Javier Mina, Velázquez de León, Parián y 5 de Mayo, se observaron distintos puestos de venta de juguetes, ropa y calzado para niños.

Se constató que al menos un centenar de efectivos de la Marina Armada y la Policía Municipal patrullaban la zona y resguardaban las calles, las cuales fueron cerradas a la circulación vehicular.

Desde juguetes usados hasta ostentosos kits de cocina y belleza, así como robots con movimiento impulsado por baterías se pudieron encontrar entre la variedad de artículos que se ofrecían en los distintos kioscos.

Entre los juguetes que estaban en exhibición se encontraron muñecas tradicionales y unas cuantas princesas de Disney como La Sirenita, Elsa de la película Frozen y Moana, cuyos precios oscilaban entre los 120 y 180 pesos, según su tamaño.

Asimismo se encontraron los folclóricos y olvidados juguetes de madera, entre los que destacan los carritos, trenes, torres de Jenga y cuadriláteros de lucha libre. También pequeñas guitarras y tambores.

Los globeros también se hicieron presentes en la zona, mientras que los puestos de comida ofrecían elotes, tacos y gorditas.

No faltó la fiebre gamer y friky, la cual se vio representada a través de juguetes de videojuegos, animes y caricaturas como Fortnite, Mario Bros, Pokémon, Dragon Ball y My Little Pony. Así como de los populares superhéroes de Marvel y DC como Capitán América, Spiderman, Batman y Superman, entre otros. También se vendían colecciones de carritos Hot Wheels.

A pesar de la violencia que impera desde hace varios años en Acapulco, continúa la venta de juguetes bélicos como ametralladoras con sonido y otras armas que disparan pequeñas bolas de gel.

Los robots y juguetes con movimiento a base de baterías doble A fueron parte de la preferencia de los niños que acompañaban a sus padres a comprar, al igual que los balones de futbol.

Los productos piratas también fueron parte de la demanda de los padres, ya que en más de un par de puestos se vendía ropa, zapatos y juguetes de imitación de marcas reconocidas.