ACAPULCO, Gro., 14 de abril de 2017.- En plena Semana Santa y desde la víspera, el canal de televisión por cable National Geographic transmite el primer programa de su serie Desde adentro, con el tema de la lucha contra las drogas en este puerto.

La serie es conducida por el presentador británico Reggie Yates, quien de acuerdo con el concepto televisivo se introduce en instituciones del mundo para mostrar en primera persona la realidad que viven.

El programa se permite recursos histriónicos en el conductor, propios de una serie de televisión. Por ejemplo, en esta primera emisión aparece como soldado de la Novena Región Militar con sede en esta ciudad, para retratar la lucha contra las drogas.

Aunque es claro que la producción contó con plena autorización de la Secretaría de la Defensa Nacional, el conductor señala que ante la violencia del crimen organizado, la participación del Ejército parece ser una “última respuesta desesperada”.

Grabado en la Semana Santa de 2016, según se aprecia en los brazaletes de los soldados, indica que en la lucha armada contra los cárteles participan mil 500 efectivos en el puerto, que en esa temporada vacacional fueron complementados por otros 2 mil más, para reforzar a una “fuerza policial en apuros”.

Con escenas grabadas en la explanada y en el interior del cuartel militar, la primera misión de la unidad a la que fue asignado el conductor, es un recorrido de vigilancia en las playas. En el mismo tono irónico que sostiene durante todo el programa, el conductor se pregunta por qué se debe usar casco al patrullar en la playa.

–Por los cárteles –le responde un soldado que interpreta el rol de su acompañante, quien también le explica que hubo 18 mil muertos el año anterior, es decir, en 2015.

Reggie Yates no sale del asombro del por qué el Ejército mexicano debe patrullar las playas del puerto. “¿Qué hace que Acapulco sea tan peligroso?”, pregunta, y tampoco oculta que la situación le resulta “sorprendente”, porque “según los periódicos, esta es la ciudad más mortífera de México”.

Luego hace notar que en su trayecto sólo pudo ver un turista extranjero y dice que “los problemas recientes ahuyentaron al turismo internacional”.

En otro momento su unidad hace un recorrido a la colonia Jardín Mangos que, dice, es territorio “controlado por criminales poderosos”. En el trayecto cuenta que un día antes hubo nueve asesinatos relacionados con las drogas. “Se siente como si fuéramos a ser emboscados en cualquier momento”, afirma Reggie Yates ya en la colonia, donde un militar al mando le advierte sin pensarlo: “Estas partes son peligrosas, especialmente en la noche, cuando oscurece”.

En otra escena, critica la postura oficial de que la franja turística es segura y que la violencia sólo está en las colonias. Esa es “una versión que están desesperados por mostrarle al mundo”, señala.

También visita la playa Angosta, donde un día antes hubo tres asesinatos y aún quedan restos de sangre. “Miren eso: ¡hay niños jugando ahí!”, indica sorprendido.

El conductor dice que “muchos de los lugareños tienen miedo de hablar” y que por eso entrevista a la dirigente de comerciantes Laura Caballero, “en un lugar secreto”. Ella le cuenta: “Nos vinieron a pedir cuota y tuvimos que cerrar. Vienen tres o cuatro y si no pagas, te matan”. Y agrega que la extorsión afecta también a taxistas, vendedores de las playas, doctores. “Nos puede pasar a todos”.

Reggie Yates visita asimismo la oficina que tiene el periódico El Sur en el puerto. Ahí plática con el reportero gráfico Carlos Carbajal, quien le muestra fotografías de distintos homicidios que ha registrado con su cámara.

La última parte del programa, es una visita planificada a un sembradío de amapola para destruirlo, ubicado en la sierra, ocho horas al noroeste de Acapulco. “En las montañas de Guerrero se produce el 40 por ciento de la droga que se vende en Estados Unidos”, afirma y agrega que se trata de una industria que genera ganancias por 10 mil millones de dólares.

Otra de las dudas que expresa el conductor, es sobre las personas en cuatrimotos y en vehículos sospechosos que se encuentra el convoy militar en el camino. “¿Por qué no los detienen?”, pregunta. El jefe del destacamento le responde que es “por seguridad” ya que por la hora se hace tarde y “si vamos parando es más inseguro”.

Después de participar en la destrucción de un plantío de amapola con su vestimenta de soldado mexicano, el conductor británico explica que el producto de esta flor se vende hasta en 130 mil dólares por kilo y es “la causa de tanto derramamiento de sangre”.

De nuevo con ironía, afirma que aunque ya fue destruido el plantío, en esas montañas existen “83 mil campos como este”. De regreso, observa que “en cada camino que pasamos” hay un campo de amapola. “Allá hay uno, allá hay otro”,  dice mientras señala a los cerros para que grabe la cámara. Y luego remata con que “por cada campo que destruyen, otros cinco son plantados”.

El programa, que fue estrenado a mediados del mes pasado y que se ha transmitido en los últimos días de manera frecuente, concluye con otra observación crítica hacia sus anfitriones: “No puedo evitar pensar que el Ejército quiso convencerme de que Acapulco es un lugar seguro”.