La persecución a Adela Román

Nunca la presidenta municipal de Acapulco Adela Román Ocampo pensó que un grupo de manifestantes, integrado mayoritariamente por familiares y amigos del joven desaparecido César Ibrahim Partida Santana, la enfrentarían, perseguirían, no por cielo ni por mar, pero sí por las calles de la colonia que la vio nacer, ‘la Pobrezo’ como le llaman sus mismos colonos, oficialmente la Progreso.

Así que la alcaldesa, quien cree que aún anda de luna de miel postelectoral y que todos son aplausos y muestras de complacencia por sus electores después del triunfo que le dio el ahora presidente Andrés Manuel López Obrador, se encontró con una multitud virulenta que a gritos le pedía respuesta sobre el primer desaparecido de su gobierno y en el que supuestamente participaron efectivos de su Policía Municipal.

La furia de los gritos de los manifestantes fue como pedradas a su espalda, lo que tal vez, le provocó pánico e hizo que emprendiera la fuga.
“Adela, no corras, recuerda que te dimos el voto”, gritó uno de los jóvenes enardecidos.

Para esto, los jóvenes, a unos 10 metros de distancia, ya habían visto lo que Adela había visto antes que ellos. Los primeros, a la primera autoridad municipal emprendiendo la fuga y la segunda, la multitud que le pedía cuentas, explicaciones e información sobre el joven desaparecido.

Adela Román Ocampo, aún lejos del alcance físico de los manifestantes, bajó de su imponente camioneta blanca blindada, que según algunas versiones le prestó el gobernador Héctor Astudillo Flores, la cual usa desde que es alcaldesa constitucional y corrió por la calle Andador buscando llegar a la avenida Michoacán de esa colonia donde nació hace algunas décadas.

Adela, enfundada en un semi apretado vestido negro, adornado con visibles motivos florales color rojo, tejidos por diestras artesanas, y zapatillas no aptas para correr, emprendió la huida hasta alcanzar la avenida.

Ahí, olvidándose de la inseguridad que argumenta para andar en vehículo blindado y resguardado por vehículos artillados con efectivos de la Marina, le hizo la parada a un taxi, como el que usan a diario los acapulqueños, lo abordó y de esa manera logró burlar a los manifestantes.

También atrás de ella, la siguieron sin aspavientos, los efectivos de la Marina que utiliza como escoltas, y que no hicieron nada, ninguna acción de seguridad, para proteger a quien se sintió insegura y amenazada por pacíficos ciudadanos.

Los familiares de César, joven desaparecido de 21 años de edad, habían iniciado esta mañana sus protestas en la avenida Costera Miguel Alemán, en el punto conocido como el Asta Bandera, frente al Parque Papagayo.
Luego, en grupo se trasladaron en marcha al Ayuntamiento en donde bloquearon por unos minutos la avenida Cuauhtémoc.

Ahí, un funcionario de la Fiscalía llegó y los atendió con un escueto mensaje que no dejó satisfecha su necesidad de información. Sólo les dijo que seguían las investigaciones para dar con el paradero de César, reportado como desaparecido el 28 de noviembre.

Los inconformes, molestos, se trasladaron a la Fiscalía Regional ubicada en la avenida Guerrero en la colonia Progreso y ahí fue donde se percataron de la presencia de la alcaldesa de Morena, quien a bordo de una llamativa camioneta blanca blindada iba saliendo de las oficinas de la Secretaría de Seguridad Pública municipal. Y fue ahí donde los inconformes quisieron abordarla, pero huyó.

En la última semana ha habido protestas de familiares de otros dos jóvenes desaparecidos en donde se señala a efectivos de la Policía Municipal de ser los responsables. Otro más de los jóvenes apareció muerto.

Uno de los manifestantes enfurecido, al ver huir a la alcaldesa, cuestionó en corto a sus compañeros: “¿Qué hubiera hecho AMLO si hubiera encontrado una situación similar?”
— Se hubiera bajado, nos hubiera abrazado, nos hubiera dadas palabras de aliento y esperanza, dijo otro de los compañeros de Cesar.
Difícil de entender, dijo un tercero, “duro de comprender lo que dice la gente, que Adelita además de insensible es una prepotente”.

Se dispersaron, pero prometieron seguir manifestándose hasta esclarecer el hecho y seguros de haber encontrado hoy, sin proponérselo, el camino en búsqueda de la verdad: persiguiendo a la presidenta.