
Hoja verde
¿Quién está detrás de la polémica escultura?
El secretario de Turismo federal, Miguel Torruco Marqués es el autor intelectual del proyecto “Nueva Escultura al Lic. Miguel Alemán Valdés”, operado en Acapulco por los dueños de Mundo Imperial y en el que involucraron a autoridades locales para conmemorar al promotor del capitalismo voraz en México y padrino de bautizo del funcionario federal de la Cuarta Transformación (4T).
Torruco Marqués es hijo del piloto y actor Miguel Torruco Castellanos y de la actriz María Elena Marqués. También es sobrino de la escritora Rosario Castellanos y del general, cacique, Absalón Castellanos, ex gobernador de Chiapas, quien fue secuestrado en 1994 por el EZLN durante el movimiento zapatista en Chiapas.
El funcionario de la 4T pretende honrar en Acapulco a su padrino de bautizo y maestro, el ex presidente de México, Miguel Alemán Valdés, a quien considera el padre de la modernización del puerto olvidando que su prócer dio inicio a la desmantelación de la Reforma Agraria cardenista creando “el amparo agrario” y el despojo de tierras a ejidatarios de terrenos con vocación turística en Guerrero y en el país para su beneficio personal y de su grupo político.
Conocedores de la trama de la estatua, sin ningún valor estético, que quieren hacer pasar como escultura, aseguran que la presidenta Adela Román se encuentra presionada por el empresario Miguel Torruco y el director de Mundo Imperial.
Hay que destacar que Torruco Marqués es consuegro de uno de los hombres más ricos del mundo, el empresario Carlos Slim; su hija María Elena Torruco se casó con Carlos Slim Domit.
La escultura de seis metros, con base de granito blanco alcanzará una altura de 10 metros, es una réplica de la que hizo el escultor Juan Fernando Olaguíbel que es propiedad de la familia Alemán, dice el documento enviado al Ayuntamiento por el director general del complejo turístico Mundo Imperial, Seyed Rezvani, quien ahí mismo reconoce que el proyecto es “impulsado” por su empresa y el gobierno municipal de Acapulco.
Sin embargo, el domingo pasado la alcaldesa Adela Román se deslindó de semejante y anacrónico proyecto de culto a la personalidad, no obstante, de que su secretario de Desarrollo Urbano y Obra Pública, Armando Javier Salinas, ya lo declaró técnica y arquitectónicamente viable.
Para el director y presidente de la Comisión de Desarrollo Urbano, Javier Morlet, la colocación de la escultura del ex presidente priísta Miguel Alemán en la franja turística, como lo analiza el Ayuntamiento morenista de Acapulco a petición de un empresario, estaría violentando el Plan Hábitat III que impulsa la Organización de las Naciones Unidas.
El edil sostuvo que el proyecto de la escultura se definirá por los 10 regidores, la mitad de ellos de Morena con una ideología de izquierda, que integran dicha Comisión de Desarrollo Urbano.
“Tenemos mitad de morenistas, los cinco regidores de Morena tienen una ideología de izquierda, podríamos ir adivinando el resultado. Tenemos que ser congruentes, a un lado el neoliberalismo y olvidar a los presidentes que abusaron de las ciudades”, dijo.
Incluso el regidor planteó que la colocación de la estatua, sin ningún valor artístico, debe ser sometida a una consulta “entre los verdaderos dueños de los espacios públicos, en este caso, los acapulqueños. Los políticos y los empresarios no son dueños de ellos”.