
Hoja verde
PRD, S.A. de C.V., pragmatismo puro
Sin regatear nada, tenemos que aceptar que un segmento significativo de la historia de la izquierda mexicana le corresponde al PRD.
Para su formación allí confluyeron varias corrientes de pensamiento y organizaciones que pacíficamente buscaban transformar al país.
Y en la parte guerrerense, no hay duda de que los ciudadanos de este estado, con generosidad no sólo ofrecieron los logotipos de sus organizaciones, radicales, cívicas, clandestinas y semiclandestinas, sino su vida, para construir un partido con opción a la toma del poder y que construyera una patria nueva y justa.
Sin embargo, ni la cuota de sangre otorgada por sus hijos, detuvo a la corriente que se apropió del partido y que poco a poco lo fue haciendo como cualquier otra organización que gusta del poder: corrupción, reparto de cuotas, tribus, nepotismo, arribismo; todo lo que que se pretendió combatir se vino al rostro como un gargajo aventado hacia lo alto.
Las elecciones pasadas para elegir comisarios en el municipio de Acapulco, aunque no fue con los logos de los partidos políticos conocidos, sí mostró a los dos partidos hegemónicos en Guerrero, PRI y PRD, realizar las prácticas más arcaicas de la alquimia electoral para hacer ganar a los suyos.
Al PRI ya lo conocemos, tienen el derecho de autor de este guión para ganar elecciones y mantenerse en el poder. Lo nuevo es que un partido con líderes que se asumen de izquierda como el PRD acudan a estas prácticas inmorales y anti éticas, para mantener al grupo que “gobierna” en el Palacio del Papagayo, como si fuera su empresa S.A. de C.V.
Sin importarle a esta nueva izquierda, a esta nueva minoría, los principios fundacionales de su partido, el mal uso de los recursos públicos de los acapulqueños dirigidos a los programas sociales, para comprar votos y ganar elecciones.
Pragmatismo puro que ha provocado la pérdida de rumbo de un partido que fue identificado por los pobres como el vehículo para salir de la postración social y que ahora sirve para ganar elecciones para un grupo político sin origen en las luchas de izquierda en la entidad.
¿Quién de los viejos perredistas, líderes o activistas, recuerdan al alcalde de Acapulco Evodio Velázquez Aguirre, a su esposa y a su familia, acompañando las movilizaciones contra el fraude electoral contra Cuauhtémoc Cárdenas? ¿Quién a vio a la neofamilia imperial exigiendo castigo para los responsables de las matanzas de Aguas Blancas y El Charco? ¿Dónde estaba Evodio y su familia en esas coyunturas?
Sí sabemos ahora por los medios de comunicación que el ex diputado federal y ahora alcalde de Acapulco, sobre quien pesan constantes señalamientos de enriquecimiento personal y de su familia, saca a los miembros de su grey a coordinar operativos mapaches, no para defender el poder popular, sino para ganar elecciones que lo catapulten en su exclusivo proyecto personal que tiene largas miras.
Pero lo más grave es que el PRD no muestre la menor respuesta a la ciudadanía , que no informe, que no indague, sobre lo que se está haciendo en el Palacio Municipal en su nombre. Lo que lo hace cómplice, o al menos omiso, sobre los señalamientos de corrupción de este grupo político.
La complicidad o la omisión del otrora partido de la izquierda, con seguridad será cobrada por los ciudadanos libres, esos que no venden votos a cambio de despensas o becas, en las próximas elecciones.
Y el voto natural de izquierda de los acapulqueños emigrará a otras opciones en dirección de construir un municipio, un estado y una patria nueva. Ojalá que tampoco se equivoquen.