
Propuestas y soluciones
Guerrero y el turismo parte 2
Es que el turismo es nuestro motor que en un estado como Guerrero, requiere de otra preparación pero sobre todo, de otra mentalidad para su manejo. Nos recuerda la comparación que el Maestro Carlos Román Celis, hacía en un memorable discurso, de Vicente Guerrero con Agustín de Iturbide, cuando el Virrey le encomendó a éste la tarea de someter a Guerrero a cualquier precio
“Este conocido traidor (Iturbide), como es natural, era el reverso de la limpia figura del Jefe Supremo del movimiento insurgente. Mientras uno era hijo del pueblo desamparado, el otro descendía de la aristocracia privilegiada; mientras uno comenzó a forjar desde abajo su carrera militar como simple soldado de la insurrección, el otro lo hizo siendo ya cadete de las fuerzas provinciales, al denunciar una conspiración de los partidarios de la Independencia encabezados por el teniente Mariano Michelena; mientras uno había ganado ascensos con victorias, el otro las había obtenido con derrotas como sucedió, por ejemplo, cuando le fue conferido el grado de capitán por su participación contra Hidalgo en la batalla del Monte de las Cruces, donde perdió el ejército realista; mientras uno observaba con los prisioneros el sistema de suavidad y dulzura que tanto le había recomendado el Cura de Carácuaro, el otro mantenía su inexorable característica de no perdonar la vida a ninguno de los que caían en sus manos, inclusive mujeres; mientras uno vivía en la pobreza por defender a los oprimidos del campo, el otro los explotaba aprovechándose del mando militar mediante el monopolio de semillas que tenía establecido en el Bajío, en suma, que mientras Guerrero en larga custodia hasta Puebla conquistaba el honor de salvar la vida a los integrantes del Primer Congreso de Anáhuac, Iturbide cometía el oprobio en los caminos de Michoacán de llevar a cabo una tenaz persecución para aniquilarlos”
Guerrero fue un incansable luchador que derrotó a todas las adversidades y penalidades que sufrió junto con los surianos que lo siguieron bajo las inclemencias de las fuerzas de la naturaleza, como el sol del trópico que calcina o la furia arrasadora de nuestras tormentas, cruzando ríos sin puentes, en marchas forzadas sin zapatos, velando heridos o enfermos sin pan ni medicinas, convirtiendo en machetes los arados, haciendo la pólvora en tinajas y fundiendo campanas para hacer cañones.
Ninguna de esas tareas titánicas habríamos de emprender para salir de nuestro desarrollo turístico. Sólo deberíamos inspirarnos en la pasión de Guerrero por alcanzar el sueño de libertad y justicia social de su pueblo y perseguir con similar dedicación nuestras aspiraciones de recuperar el sitio de honor en el desarrollo turístico nacional por el bien de nuestro estado de Guerrero y de nuestros paisanos. Si nos decidimos podremos hacerlo y los profesionales del turismo tendremos que hacer un frente común para sortear los estorbos en este camino.
El mejor homenaje que podemos hacer a Guerrero por consumar nuestra independencia y al turismo en su día es, primero recordarlos con gran cariño y admiración y luego, proponernos un plan de recuperación llenando de Guerreros nuestras instituciones de turismo y desterrando para siempre a los Iturbide que tanto daño nos han ocasionado. No se incomode nadie, sólo que tenemos que poner en orden la casa, urge; como se ha dicho, “El país exige un golpe de timón que empiece por dar certeza y confianza en la conducción política”.