
Hoja verde
Recuperemos el Acapulco Tradicional parte 2
La zona tradicional también es llamada con justicia, zona náutica: Tenemos aquí una bien equipada y operada terminal marítima de pasajeros, que ha servido para atraer el turismo de mayor poder adquisitivo a través de los lujosos trasatlánticos; el Malecón con yates de recreo y pesca deportiva, uno de los sitios más representativos de Acapulco, por las fotos que ahí se toman con los enormes peces capturados como trofeos para presumir; el nuevo proyecto en desarrollo, con una gran inversión de La Marina de Acapulco; el Paseo del Pescador con yates de recreo, escuelas de buceo y zona comercial y gastronómica para desarrollar, lugar donde se ubicó el club de esquí o Holiday Inn Ski de Carlos Ochoa Tinoco, en las décadas de los 50’s y 60’s y que nos proyectó como un centro de actividades y espectáculos marinos de primer nivel; el exclusivo Club de Yates de Acapulco, sub sede de los Juegos Olímpicos de México en 1968, por sus instalaciones con estándares internacionales para alojar embarcaciones de gran lujo de mexicanos y extranjeros, que han adornado las postales de la ensenada de Santa Lucía por muchos años.
En conjunto, la oferta de habitaciones del Acapulco tradicional es similar o mayor que muchos destinos turísticos de México. Pero sin duda, en infraestructura de servicios, belleza, atractivos, vocación y potencialidad, es infinitamente superior!
Sólo nostalgia y esperanza
La época de esplendor de esta zona sólo duró menos de 30 años, de la década de los 30’s a los 60’s, en el siglo pasado. En los siguientes 50 años, el turismo creció primero hacia la zona dorada y luego hacia la diamante. Los inversionistas la abandonaron y no hubo una estrategia oficial para revitalizar el Acapulco tradicional. Hoy se ubican 130 hoteles con cerca de 5,500 habitaciones; ninguno de gran turismo, 5 o siquiera 4 estrellas aunque algunos se autoclasifican como de esa categoría sin mejorar sus instalaciones, lo que refleja la escasa actitud competitiva y se traduce en resultados mediocres y negativos con ocupación hotelera de 31% en promedio durante los últimos 10 años. Tampoco se encuentran restaurantes o tiendas de lujo en la zona, sino sólo servicios y equipamiento muy desgastado y obsoleto.
Hace seis años los gobiernos municipal y estatal solicitaron a FONATUR que realizara los estudios necesarios para derivar en las acciones más convenientes, con el propósito de recuperar el desarrollo que antes tuvimos en esta zona. Sus conclusiones y recomendaciones consistieron en identificar y proponer una serie de proyectos que ya han sido aceptados y oficializados por el gobierno del estado mediante la publicación del “Programa de desarrollo turístico de la zona tradicional de Acapulco, Gro.”, en el periódico oficial del Estado de Guerrero, del 23 de agosto de 2013, que contiene la relación de los siguientes 5 proyectos que deberán realizarse:
Muy adecuados estos proyectos para cambiar la imagen de la zona, aunque también deberían considerarse otros prioritarios como el rescate ecológico y el desarrollo sustentable de las principales playas como Caleta, Caletilla, la Roqueta, el canal de Boca Chica, la Langosta, Manzanillo, Tlacopanocha y la extensa Hornos. Conclusión del Paseo del Pescador y unirlo con el Malecón totalmente remodelado para convertirlo en una de las mejores atracciones turísticas y un gran símbolo de Acapulco; arreglo y promoción del Paseo Diego Rivera; programa de atracción de inversiones para la transformación de las hospederías de la zona tradicional a hoteles boutique. Finalmente, impulsar actividades como el buceo y el restablecimiento del show de esquís con la construcción de arrecifes artificiales, jardines marinos y el ordenamiento de espacios y de la operación de vehículos marinos.
Se vale soñar ¿no? Hay que obligar a quien sea para que ya avancemos y no sólo les oigamos decir que cada mini temporada es mejor a todas las de la historia, porque es penoso atestiguar esas poses ante la cruel realidad y seguir siendo cómplices con el silencio, de resultados mediocres como los que en realidad obtenemos, sobre todo en el Acapulco tradicional.