CIUDAD DE MÉXICO, 13 de junio de 2020.- Hasta ahora, debido a que el riesgo de contagio y de morir por coronavirus es real, sobre todo si las personas padecen comorbilidades como diabetes o hipertensión, y ante la angustia que eso produce, la población ha hecho uso de mecanismos de defensa como negar la existencia de la enfermedad, hasta tener regresiones (como enuresis en los niños) e idealizaciones (creer que vendrá algo mágico que nos ayudará).

Así lo consideró Laura Laguna Lamas, de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM, quien advierte que los psicólogos clínicos deben estar preparados para esta situación, pues el SARS-CoV-2 cuestiona nuestra existencia; ha traído incertidumbre, ansiedad, muerte y crisis económica.

La pandemia de Covid 19 ha impactado de manera traumatizante en las sociedades al exponer nuestra fragilidad. Irrumpió rápidamente nuestra vida y tranquilidad, con efectos como incertidumbre, ansiedad, muerte y crisis económica, afirmó Laguna Lamas.

La especialista resaltó la importancia de que en la práctica clínica los especialistas de la salud mental reconozcan y piensen en esa situación, recomendó la instructora de la División de Educación Continua de la FP.

La universitaria refirió que la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió del impacto de la pandemia en la salud mental de la población, y los psicólogos clínicos “debemos estar preparados. Diversas instituciones como la UNAM han brindado información para que la comunidad sepa identificar los síntomas emocionales”.

“No sabemos qué pasará o cómo lo resolveremos. A la crisis sanitaria se suma la situación económica, y ello trae una vivencia de vulnerabilidad. La pandemia nos ha impactado de manera traumatizante; hay una excesiva cantidad de energía psíquica que el aparato mental no puede procesar”, señaló.

Los sueños repetitivos, pesadillas y la dificultad para dormir también son referentes de una sobrecarga psíquica. El cerebro de una persona que pasa gran parte del día frente a una pantalla está muy estimulado a nivel neuronal, hay un exceso de energía psíquica por estar siempre alerta, y esa sobrecarga no se alcanza a procesar. Además, muchos pacientes se sienten desolados, tristes, apáticos o deprimidos.

Laguna Lamas resaltó que en estos momentos necesitamos redes de apoyo, pero al mismo tiempo el otro resulta amenazante, porque nos puede contagiar. “Nuestro aparato mental tiene que lidiar con todo eso”, agregó.

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