Tormenta Vance, cerca de intensificarse a huracán categoría 1
ACAPULCO, Gro., 22 de octubre de 2026.- Ante una tragedia en México, la primera en reaccionar siempre es la población civil, mientras que las autoridades deberían contar con planes y presupuestos para atender de inmediato a la gente y no a los negocios hoteleros, afirmó el cineasta Jorge Michel Grau, director de Contra el huracán, película inspirada en el impacto de Otis en este puerto.
Durante una mesa redonda con medios de comunicación de distintas regiones del país, Quadratín Guerrero planteó al director que tragedias como Otis no sólo muestran la solidaridad de la gente, sino también desnudan a otros actores (gobiernos de todos los niveles, cuerpos de seguridad) que suelen ser reactivos, buscan justificarse y siguen operando de la misma forma después de cada desastre.
Grau respondió que en todos los desastres que el país recuerda, desde los terremotos y San Juanico hasta las inundaciones en Monterrey, la respuesta inicial ha venido de la ciudadanía.
“El primero que reacciona es el civil; el primero que se acerca es el civil”, dijo.
Las autoridades, sostuvo, “deberían tener planes de respuesta, presupuestos de respuesta para atender lo más rápido a la gente, porque no se trata de atender un negocio hotelero, se trata de rescatar a la gente que quedó sin servicios durante semanas o meses”.
“Creo que es momento de la exigencia, de una exigencia social”, agregó.
Explicó que la película busca que el espectador se pregunte en qué lugar está parado frente a su comunidad, y que esa responsabilidad no debe esperar a una catástrofe: comienza en actos cotidianos, como no ocupar una rampa o un cajón de estacionamiento para personas con discapacidad, y llega hasta las instancias de gobierno.
Por ello, señaló, varias escenas se centran en la ayuda civil. Dos personajes de la cinta, a quienes describió como “ángeles de la guarda”, están inspirados en personas reales que intervinieron durante la emergencia.
La película incluye también a un científico con discapacidad que detecta el comportamiento del huracán y da la voz de alerta, personaje que surgió de uno de los especialistas del Servicio Meteorológico Nacional que asesoró al equipo de producción.
A pregunta de este medio sobre la memoria sonora de quienes vivieron la madrugada del 25 de octubre de 2023 –para muchos acapulqueños, el recuerdo más vivo de Otis no es una imagen, sino el sonido del viento– Grau reconoció que ese fue uno de los principales retos de la producción, “teníamos muchas referencias visuales, muchos videos, fotografías, material satelital de cómo se comportó el huracán, pero casi no teníamos alcance sobre cómo se escuchaba”, explicó.
Para reconstruirlo, el equipo entrevistó a personal de Protección Civil, a militares que participaron en las labores posteriores en el puerto, a marineros y a los dos sobrevivientes en quienes se basa la historia.
Ese material, junto con videos grabados por personas que se encontraban en las embarcaciones, quedó en manos de la diseñadora sonora Lena Esquenazi, quien construyó el sonido del huracán a partir de capas de elementos que, por separado, no corresponden al viento.
Con los actores, dijo, la indicación era constante: “No olviden que el monstruo siempre les está susurrando. Independientemente de lo que pase en su relación, el monstruo está presente hablándoles”.
La película trabaja además con distintas distancias sonoras, de modo que el huracán se escucha de manera diferente según la posición de los personajes, “es imposible por el tamaño de lo que fue Otis, pero la intención de alcanzarlo siempre estuvo desde el primer día de preparación”, afirmó.
La cinta está inspirada en la historia de Marlon Valdez y Jonathan Chino, dos jóvenes marineros que permanecieron a bordo de un yate durante el huracán, documentada por la periodista Beatriz Guillén en el diario El País. En la ficción, los protagonistas son dos medios hermanos distanciados, interpretados por Benny Emmanuel y Kristyan Ferrer, que se ven obligados a colaborar para sobrevivir.
Consciente de que en Acapulco hay tantas historias de Otis como habitantes, Grau dijo que el guion sigue la experiencia de los dos jóvenes desde que subieron al barco hasta que lograron bajar, e incorpora vivencias de personas que, sin luz, sin agua, sin accesos y con las calles cubiertas de lodo, decidieron ayudar antes que huir.
Añadió que la película incluye un comentario sobre la desigualdad: el sector más afectado por estos desastres, dijo, es el que vive en las zonas más vulnerables y con menos recursos.
La producción filmó durante una semana en Acapulco, en la bahía y en playas del puerto. Una unidad adicional grabó calles, mar y edificios de la ciudad para integrarlos a las secuencias del huracán, por lo que las vistas desde el barco hacia la costa corresponden a imágenes reales de Acapulco.
La mayor parte del rodaje se realizó durante siete semanas en los Estudios Churubusco, en la Ciudad de México, donde se construyó un estanque de 200 metros cuadrados con sistemas de oleaje y turbinas de aire. La posproducción de efectos visuales tomó un año.
Contra el huracán, producida por Netflix y Perro Azul en coproducción con LACO productora, se exhibe en algunas salas de cine desde el 15 de octubre y se estrena este viernes 23 en Netflix. Grau dirigió previamente 7:19, sobre el terremoto de 1985 en Ciudad de México.
