ACAPULCO, Gro., 6 de diciembre de 2018.- La olla parece achicharrada por fuera. Se le ven hasta tres capas descarapeladas de metal quemado. Está completamente negra por su constante exposición al fuego de leña.

Pese a todo, el utensilio se mantiene firme, encima de tres piedras, que forman parte de la estufa de barro montada sobre unos palos. Allí, donde cocina sus frijoles del día la modesta familia Reyes Camacho, que se hizo famosa por su foto en la ex residencia oficial de Los Pinos, viralizada en las redes sociales.

Sobre el comedor de plástico –que alguna vez fue blanco, y que hoy tiene una superficie color mugre, rayada por cuchillos, platos y el constante uso– conviven un puñado de huajes, un traste de plástico que guarda las tortillas, un recipiente de vidrio con sal molida y… un cepillo para el pelo. Todo listo para servir los alimentos.

Raymundo Reyes Camacho cuenta que al entrar a Los Pinos sintió una mezcla de alegría y coraje. El gusto fue por entrar a una casa lujosa donde, dice, sólo entraban poderosos empresarios. Su enojo, porque piensa que el ex presidente Enrique Peña Nieto “se llevó todo”, de la que fuera la mansión presidencial. Cargó hasta con los trastes, afirma. “¡La cocina la dejó vacía, todo!”.

La noche cae hacia las 6:40 de la tarde en la marginada colonia Mártires de Culiapan, donde hace apenas dos meses dieron muerte a un hombre a plena luz de la mañana, con pistola calibre 9 milímetros. A tiempo llega don Eulogio Reyes Flores, el jefe de la familia, a quien la pobreza lo obliga a trabajar como peón de albañilería a sus 71 años de edad.

Aprovecha la entrevista para pedir que le ayuden a conseguir un empleo. Varios empleos. Porque ninguno de los integrantes de su numerosa familia tiene en qué trabajar. “No hay trabajo. Un día sí, un día no. Y ahí vamos, pasándola. Pero que haiga un trabajo de planta, no”, lamenta.

Por eso confía en el presidente Andrés Manuel López Obrador, de quien él y toda su prole son devotos simpatizantes, así como son parte de la estructura de apoyo del hoy diputado local de Morena, Marco Antonio Cabada, quien los llevó a la apertura de Los Pinos el pasado 1 de diciembre, y de ahí, a la fiesta del Zócalo de Ciudad de México por la toma de posesión.

De esa nueva clase política que promete una transformación, los Reyes esperan empleos o ayuda para sobrevivir. Para cambiar su vida, o por lo menos las camas duras, las puertas de tablas de madera, los viejos burós de distintos modelos, que han conseguido para medio amueblar esta vivienda.

Así vive la humilde familia que fue a Los Pinos y que espera la llegada de la Cuarta Transformación.

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