XOCHISTLAHUACA, Gro., 18 de diciembre de 2013.- (Suljaa´ en amuzgo), señalaron en entrevista que con el telar de cintura están preservando su cultura al elaborar, sin embargo hace falta que las piezas sean compradas a mejores precios.

Sofía Antonio de Jesús teje una blusa de varios colores que buscará vender en 100 pesos el domingo de mercado en la cabecera municipal, en el mismo patio su hija de 15 años hace lo propio con hilos que formarán una bata de color base azul; se trata de la familia Martín Antonio. Epifanio, el padre de familia cuenta que tienen siete hijos, tres son adolescentes que saben el arte del telar de cintura.

Sofía es una Ts´aamawuajnom (tejedora) que considera que es importante que sus hijas sepan el telar de cintura para que no se pierda la cultura, considera que el hilo que utilizan proviene de México, antes había más algodón en la región pero ahora es poco el que se cultiva, dijo.

Ella al igual que su esposo afirmaron en entrevista, elaborada con el apoyo en la traducción de la estudiante normalista Christian Santiago Merino, que también consideran importante no dejar de hablar su lengua ñomndaa´ (amuzgo) porque es el idioma que aprendieron desde niños y el que les distingue.

Agregaron que la radio La Palabra del Agua ubicada en Xochistlahuaca les ha permitido reafirmar su identidad y saber que no tienen por qué avergonzarse o perder su cultura como  Nn’aᶯcueÑomndaa.

Cerca de esa casa, sobre la misma calle, está la abuela María que intenta quitar al maíz bichos que se comen la semilla, trabaja un poco y descansa, tiene semanas que seguido le duele la cabeza. Adentro, María Sabina Herminio teje una blusa que llevará un bordado por enfrente y venderá en 150 pesos.

Amarillo y negro son los colores de los hilos que están estirados en el telar que se sujeta de un poste de la casa rústica de teja y de la cintura de “Sa Lui”, como le dicen desde pequeña, mientras coloca otros hilos y jala con el machete de madera para irle dando forma a la prenda.

Sa Lui aprendió a tejer desde los 10 años, ahora tiene 39 y vive con su madre en Plan Pierna siendo su forma de subsistir la elaboración de prendas apoyada con los instrumentos de madera que integran el telar de fabricación casera.

Sonríe, cuando le pregunta Christian que significa la vida, reflexiona, suelta la bola de hilo que pasa en medio del tendido doble y comenta que cree en dios, que la vida le parece buena cuando las cosas salen bien y se siente feliz de estar en el mundo pero cuando hay problemas o no termina su trabajo quisiera no estar.

La mujer reiteró la importancia de que sus piezas sean compradas a precios justos, ella está en un grupo al cual le dejan los hilos a mitad de precio pero en ocasiones llegan habitantes de Xochistlahuaca a comprar las prendas a precios demasiado bajos o incluso extranjeros que quieren las prendas muy baratas sin tomar en cuenta el tiempo y detalles de elaboración.

Sa Lui dice que Laura del Rocío les llevó una vez a personas de Fonart que compraron a mejor precio las prendas. Sentada en una pequeña silla de madera observa un bello huipil que elaboró y buscará vender.

El sol pega fuerte, María Sabina sabe que existen otras lenguas indígenas pero no sabe cuántas, sentada en su pequeña silla de madera nos despide y continua bordando la blusa en la que imprimió al menos una semana de esfuerzo.