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ACAPULCO, Gro., 20 de noviembre de 2025.- El presidente de la Cámara Minera de México (Camimex) Pedro Rivero González, afirmó que la minería mexicana enfrenta un cambio geopolítico y tecnológico decisivo, en el que la automatización, la digitalización y la integración a cadenas de valor energéticas de Norteamérica serán determinantes para la soberanía industrial del país en el siglo 21.
Durante su conferencia La minería del siglo 21, Rivero González explicó que el mundo dejó atrás la competencia por depósitos minerales y ahora avanza hacia una disputa estratégica por capacidades de refinación, procesamiento y manufactura de materiales críticos, dominadas casi en su totalidad por China.
Durante su participación en la 36 edición de la Convención Internacional de Minería, señaló que este contexto obliga a México a replantear su política minera para no depender de terceros, porque el reto no es quién tiene el yacimiento, sino quién puede procesar, refinar y fabricar, por lo que esa es la verdadera batalla geopolítica de este siglo.
Agregó que la industria vive una transición acelerada hacia minas automatizadas, gemelos digitales, algoritmos predictivos, centros de control remotos y vehículos eléctricos, lo que también responde a la dificultad creciente para atraer ingenieros a zonas remotas.
Aspectos jurídico y llamado al gobierno federal
En la sesión de preguntas y respuestas, Pedro Rivero advirtió que la combinación de un marco jurídico restrictivo, la suspensión de nuevas concesiones y la ausencia de incentivos para la exploración coloca al país en una situación de riesgo, ya que desincentiva inversiones de largo plazo.
Explicó que las empresas pueden explorar, pero sin certeza de que la concesión será otorgada, lo que aleja inversiones y abre la puerta a que capitales mineros migren a otros países.
Añadió que dialogan con la Secretaría de Economía y otras autoridades para encontrar una ruta que permita corregir el esquema actual sin regresar el modelo anterior, pero sí asegurando incentivos económicos que hagan viable la exploración privada.
Huella ambiental y transición energética
El presidente de la Camimex expuso que 35 por ciento de la energía usada en minas proviene ya de fuentes renovables y que la industria llegará a 40 por ciento mediante contratos y generación interna.
Reconoció que existe huella ambiental, pero enfatizó que es incomparable con la de obras como carreteras, parques industriales o desarrollos urbanos.
Advirtió que si México busca participar en la industria de carros eléctricos y energías limpias, debe dejar de ser sólo productor de mineral y avanzar hacia refinación, materiales activos, baterías y manufactura avanzada.
Puso como ejemplo a Australia, que decidió no competir en refinación y enfocarse en grandes volúmenes de extracción, mientras que China integró toda la cadena —energía, refinación, celdas, baterías y electrónica— hasta dominarla globalmente:
“Necesitamos pensar como país: no solo producir el metal, sino beneficiarlo aquí.”
Recordó que la minería mexicana sostiene 192 sectores productivos, genera más de tres millones de empleos y aporta 4.7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), además de distribuir salarios muy por encima del promedio nacional.
Asimismo, añadió que el aumento del 10 por ciento en la eficiencia operativa del sector, podría detonar más de 18 mil millones de pesos adicionales en producción nacional y más de 14 mil millones en recaudación fiscal.