La Presidenta y la Ley Antimemes
Tres estados atrapados en la pobreza y una economía que no termina de despegar
Los resultados de la tercera edición del Ingreso Corriente para los Municipios de México (ICMM) 2024) del INEGI revelan que la Región Pacífico Sur enfrenta una de sus principales fracturas económicas precisamente dentro de su propio territorio. Chiapas, Guerrero y Oaxaca concentran una proporción extraordinariamente elevada de sus municipios en los estratos de ingreso muy bajo y bajo, mientras Michoacán presenta una estructura municipal relativamente más diversificada. La diferencia no es solamente estadística: expresa distintos niveles de capacidad para generar ingresos, atraer inversión, sostener empleos formales y construir mercados locales dinámicos.
El ICMM estima el ingreso corriente promedio trimestral por hogar para 2 mil 469 municipios. A nivel nacional, 74.5 por ciento de los municipios registró ingresos inferiores a 60 mil pesos trimestrales por hogar, mientras los municipios con ingresos iguales o superiores a ese umbral se concentraron principalmente en el norte, noroeste y algunas zonas urbanas del centro del país.
En este contexto nacional, el Pacífico Sur aparece como una de las regiones donde la desigualdad territorial del ingreso adquiere mayor profundidad.
El caso más extremo es Chiapas, donde 87.9% de los municipios se ubicó en los estratos muy bajo y bajo. Oaxaca registró 79.6% y Guerrero 74.1%. Es decir, en las tres entidades, al menos siete de cada diez municipios se encuentran concentrados en los niveles inferiores de la distribución nacional.
La importancia económica de este resultado radica en que no se trata únicamente de hogares con menores ingresos, sino de una concentración territorial de mercados de bajo poder adquisitivo.
Cuando una proporción elevada de municipios permanece en los estratos inferiores, se genera un círculo económico difícil de romper:
bajos ingresos → bajo consumo → mercados locales reducidos → menor inversión privada → menor generación de empleos productivos → bajos salarios → nuevamente bajos ingresos.
Esta dinámica puede convertirse en una trampa territorial de pobreza, porque las condiciones económicas del municipio limitan las oportunidades disponibles para sus propios habitantes.
La consecuencia es particularmente relevante para Chiapas, Guerrero y Oaxaca: la pobreza deja de ser exclusivamente una característica de determinados hogares y adquiere una dimensión espacial, al concentrarse en extensos conjuntos de municipios.
El ICMM mide ingreso corriente, no productividad municipal ni riqueza acumulada. Por ello, sus resultados no permiten afirmar por sí solos cuáles son las causas de las diferencias. Sin embargo, sí permiten identificar una estructura económica que debe analizarse junto con el mercado laboral, la informalidad, la productividad, las remesas, la actividad agropecuaria, los servicios y la capacidad de atraer inversión.
En los municipios con ingresos muy bajos, la debilidad de las actividades productivas de mayor valor agregado puede limitar la creación de empleos capaces de elevar permanentemente el ingreso de los hogares.
Esto produce otra consecuencia: una mayor dependencia de fuentes de ingreso externas a la economía productiva local, entre ellas transferencias públicas, remesas y actividades de subsistencia.
El riesgo consiste en que estos ingresos pueden sostener el consumo de los hogares sin necesariamente transformar la estructura productiva del municipio. En otras palabras, pueden amortiguar la pobreza sin eliminar las causas que la producen.
El problema central, por tanto, no es únicamente que existan municipios pobres, sino que la pobreza se encuentra territorialmente concentrada y puede reproducirse a través de estructuras económicas de baja productividad.
El problema no es solamente cuánto gana cada municipio. El verdadero problema es qué capacidad tiene cada economía municipal para producir el ingreso que necesita para dejar de depender de mecanismos compensatorios.
En cuestiones de dinero, son muchos los que jalan y poca la cobija, diría la abuela.
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Fuente
Ingreso Corriente para los Municipios de México (ICMM) 2024. INEGI