
Los comentócratas
Conflictos olvidados
Los conflictos agrarios han estado presentes en el país después de que se inició el reparto de tierras hasta nuestros días. Y uno de los puntos de origen fue la Reforma Agraria desvirtuada.
Estas confrontaciones generalmente giran en torno a la tenencia de la tierra, el acceso a los recursos naturales, y las disputas territoriales entre comunidades, ejidos, y empresas privadas.
No solo se trata de diferendos por la posesión de la tierra. Se explican en función de poder económico-político y tienen repercusiones sociales muy impregnados de violencia.
En el país se tienen documentados más de 500 conflictos agrarios, el 80 por ciento de ellos de tienen gran relevancia, por su impacto social y medio ambiental. Además, se estima que el 43.2 por ciento de los 32 mil 203 núcleos agrarios registrados tanto en ejidos como comunidades, no tienen actualizado sus órganos de representación y vigilancia, lo cual causa severos problemas en las capacidades de gobernanza de la sociedad rural sobre sus territorios, y afecta un mejor desempeño de las políticas públicas destinadas al campo. (Programa Estratégico del Registro Agrario Nacional 2021-2024),
La actividad agropecuaria y el crecimiento urbano tienen como consecuencia la reducción de la cubierta forestal en el país en casi 90 mil hectáreas al año.
Los conflictos agrarios en la Región Pacífico Sur constituyen una bomba de tiempo que se traduce en amenaza a la gobernabilidad. Son a una combinación de factores históricos, sociales y económicos. Las cuatro entidades de la región concentran las diferencias potencialmente más numerosas y susceptibles de derivar en violencia.
No existe un número exacto disponible de conflictos actuales debido a la naturaleza dinámica y compleja de la situación, pero entre factores que inciden figuran: La diversidad étnica y cultural. La gran cantidad de comunidades indígenas, cada una con sus propios sistemas de tenencia de la tierra y tradiciones culturales. la gran cantidad de comunidades indígenas, cada una con sus propios sistemas de tenencia de la tierra y tradiciones culturales Las diferencias y la falta de reconocimiento oficial de estas prácticas a menudo provocan conflictos.
Hay histórico despojo y redistribución de tierras. Las políticas de reforma agraria implementadas durante el siglo XX no siempre fueron efectivas ni justas, dejando a muchas comunidades sin acceso adecuado a la tierra.
La actividad minera y la violencia del crimen organizado acentúan los despojos y propician el desplazamiento de núcleo poblacionales.
La pobreza y la falta de oportunidades económicas aumentan la competencia por la tierra, intensificando las disputas.
En Chiapas, entre los conflictos recientes figura el caso del Ejido Tila, Una comunidad indígena ch’ol ha luchado durante años por el reconocimiento de sus tierras frente a la expansión de proyectos turísticos y agroindustriales. Las Margaritas: Disputas entre comunidades indígenas y ejidales sobre la propiedad y el uso de la tierra. Frontera Comalapa: Conflictos relacionados con la minería y la extracción de recursos naturales.
En Guerrero, al igual que en Chiapas, los conflictos agrarios son prevalentes y complejos. La región se caracteriza por una fuerte presencia de comunidades indígenas y campesinas que luchan por la tierra y los recursos. Aunque es difícil precisar un número exacto de conflictos actuales debido a su naturaleza cambiante, se sabe que Guerrero es una de las entidades con más conflictos agrarios en México.
A la fecha, en esta entidad existen por lo menos 60 conflictos agrarios, similares al que mantienen desde hace más de 50 años Malinaltepec y Alacatlatzala, que en 2020 provoco un capítulo de violencia que derivó en el asesinato de dos personas.
Michoacán enfrenta numerosos conflictos agrarios en varias regiones. En su tierritorio existen 10 conflictos agrarios considerados foco rojo porque pudieran darse casos de violencia y cientos de problemas adicionales por la propiedad social de la tierra aún sin resolver, los focos rojos están identificados principalmente en la Tierra Caliente, en especial, en el municipio de Apatzingán, mientras que en la Meseta Purépecha también se tienen identificados algunos que no precisó y por los cuales, manifestó preocupación por las comunidades indígenas.
Oaxaca es una de las entidades de México con una alta incidencia de conflictos agrarios, debido a su diversidad étnica y geográfica, así como a su compleja historia de tenencia de la tierra.
En esta entidad se concentra 283 conflictos agrarios, lo que equivale a 56.6% del total de conflictos existentes en el país, de los cuales 23 son considerados de alto riesgo, 51 de mediano riesgo y 208 de bajo riesgo, puntualizando que los niveles de riesgo se definen de acuerdo con las condiciones de confrontación que se viven en las zonas de conflicto.
Muerte y dolor, han dejado los conflictos agrarios en Oaxaca, aunque estos conflictos son añejos, ya suman más de 100 muertes por estos enfrentamientos y tan solo durante el 2023 se han contabilizado 24 personas que han perdido la vida por estos ataques armados, en la mayoría de los casos han sido emboscadas, y de acuerdo con las autoridades, existe interés de los grupos delictivos de tener control en algunas zonas, donde hay árboles maderables, pero también por los megaproyectos que se pretenden instalar en el territorio Oaxaqueño.
Sin paz no hay pan, sin pan no hay paz: Indica que ambas cosas son necesarias., diría la abuela.