Hoja verde
EL PACÍFICO SUR AVANZA CON CRECIMIENTO SIN BIENESTAR
Al cierre de 2025, la economía mexicana se desenvuelve en un entorno de desaceleración económica y elevada incertidumbre, tanto por factores internos como externos. Si bien el país mantiene una posición de fortaleza financiera relativa, los principales indicadores macroeconómicos —Producto Interno Bruto (PIB), inflación medida por el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) y el comportamiento del mercado laboral— delinean un escenario contrastante, donde el crecimiento no se traduce plenamente en mejoras sostenidas del bienestar laboral.
El PIB nacional registra un crecimiento anual de 1.6 por ciento, aunque con una clara tendencia a la desaceleración. Esta dinámica se refleja con mayor nitidez en el desempeño trimestral: durante el tercer trimestre de 2025, la economía mexicana presentó una contracción de -0.3 fracciones, con un crecimiento concentrado exclusivamente en las actividades primarias. Las actividades terciarias (servicios) mostraron un avance moderado, mientras que las secundarias (industria) registraron una caída, evidenciando debilidad estructural en los motores tradicionales del crecimiento.
Este comportamiento macroeconómico tiene un impacto directo sobre el mercado laboral. A nivel nacional, 34.3 por ciento de la población se encuentra en situación de pobreza laboral al 3T2025, lo que representa una reducción marginal de 0.8 puntos porcentuales respecto al mismo periodo de 2024. No obstante, esta mejora es insuficiente en términos estructurales, ya que implica que aproximadamente 44.9 millones de personas no cuentan con ingresos laborales suficientes para adquirir la canasta alimentaria para todos los integrantes de su hogar, lo que refleja la persistencia de salarios bajos y empleo precario.
En la Región Pacífico Sur el contraste entre crecimiento económico y condiciones laborales es aún más marcado. A pesar de registrar avances económicos durante 2025, la región continúa caracterizándose por altos niveles de informalidad y pobreza laboral, lo que limita el impacto social del crecimiento.
Chiapas, Oaxaca y Guerrero se mantienen como las entidades con mayor proporción de población en pobreza laboral, con tasas que superan el 50 por ciento, reflejando un mercado laboral altamente vulnerable. En contraste, Michoacán mostró una reducción de la pobreza laboral a 34.8, desde el 36.7 por ciento observado en el tercer trimestre de 2024, lo que representa una mejora de 1.9 puntos porcentuales. Sin embargo, este avance ocurre en un contexto nacional donde la informalidad laboral repuntó, incrementando la precariedad general del empleo.
En el caso de Chiapas, los datos preliminares de finales de 2024 y 2025 evidencian un crecimiento económico robusto, impulsado principalmente por la construcción y el comercio. Si bien se observó un incremento en la ocupación total —alrededor de 20 mil personas adicionales en un año—, la mayor parte de este crecimiento se concentró en el sector informal. Como resultado, Chiapas mantuvo una de las tasas de informalidad laboral más altas del país, superando los 71 puntos al tercer trimestre de 2025, lo que limita significativamente la calidad del empleo generado.
Guerrero inició 2025 con un desempeño económico sobresaliente, posicionándose como líder nacional en crecimiento durante el primer trimestre, con una expansión anual de 6.8 puntos porcentuales, impulsada principalmente por el sector terciario y un repunte en las actividades primarias. Este dinamismo se tradujo en un aumento relevante del empleo formal, con la incorporación de aproximadamente 39 mil personas ocupadas, colocándolo entre los primeros lugares a nivel nacional. Sin embargo, este avance convivió con una alta informalidad laboral, que también superó los 71 enteros, mostrando un repunte tanto trimestral como anual, lo que evidencia una estructura laboral frágil y dual.
Durante el tercer trimestre de 2025, Michoacán mostró una reactivación económica sólida, consolidándose entre los estados con mayor crecimiento. No obstante, el aumento del empleo total estuvo acompañado por un incremento de la informalidad, mientras que el empleo formal mostró un desempeño inferior al esperado. Esto sugiere que el crecimiento económico no ha sido suficiente para fortalecer de manera sostenida el empleo con seguridad social.
Finalmente, la economía de Oaxaca presentó un crecimiento considerable en el tercer trimestre de 2025, impulsado por el sector agropecuario y los servicios. Sin embargo, el estado mantuvo una tasa de informalidad cercana a las 71 unidades, una de las más elevadas del país. Esta informalidad afecta de manera desproporcionada a las mujeres, lo que refuerza la persistencia de un mercado laboral dual, desigual y precario, a pesar del dinamismo económico estatal.
La alta informalidad y la elevada pobreza laboral continúan siendo los principales desafíos, limitando el impacto social del crecimiento y evidenciando la necesidad de políticas públicas orientadas a la formalización del empleo, el fortalecimiento salarial y el desarrollo productivo de mayor valor agregado.
Una cosa es sonreír hacia afuera y otra llorar por dentro diría la abuela.
Los caminos del sur volverán a ser transitados a partir del 12 de enero de 2026. Prosperidad para los lectores en el próximo ciclo.
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FUENTES
Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) del INEGI
¿Cómo vamos México?