Duelos silenciosos: el peso de llorar las pérdidas que la sociedad te pide ignorar
La dependencia económica del Pacífico Sur se desmorona.
Uno de los puntos más preocupantes es la alta dependencia de las remesas para el sustento de muchas familias en estas regiones. En particular, los estados de la Región Pacífico Sur, tienen una significativa dependencia de los flujos de remesas, lo que las hace vulnerables a los cambios en las condiciones económicas internacionales y locales.
Este modelo económico no solo refleja una dependencia crítica de factores externos, sino también una falta de diversificación económica en las zonas afectadas. Es importante cuestionar si esta dependencia puede ser sostenible a largo plazo, especialmente cuando factores como la apreciación del peso y la inflación se combinan para reducir el valor real de las remesas.
El fortalecimiento del peso mexicano frente al dólar tiene un impacto directo y negativo en el poder adquisitivo de las remesas. Aunque en términos absolutos las remesas en dólares siguen siendo elevadas, en términos relativos (es decir, en pesos mexicanos) el valor real se ha reducido considerablemente.
Esto plantea una cuestión crítica sobre la política cambiaria del país, que si bien busca estabilizar la economía y controlar la inflación, puede generar efectos secundarios perjudiciales para las familias más vulnerables que dependen de estas remesas para satisfacer sus necesidades básicas. En lugar de ver un beneficio de este fortalecimiento del peso, las familias receptoras experimentan una pérdida del poder adquisitivo.
La inflación es otro factor clave que erosiona el valor de las remesas. Aunque haya disminuido, su acumulación desde años anteriores sigue afectando negativamente el poder de compra.
En este contexto, es fundamental no solo analizar el crecimiento nominal de las remesas, sino también examinar cómo la inflación, tanto a nivel nacional como local, ha reducido la capacidad real de las familias para utilizar ese dinero de manera efectiva. En el caso de Chiapas, por ejemplo, la pérdida del poder de compra podría llegar a ser de hasta el 30 por ciento en un solo año, lo que refleja la gravedad del problema.
El impacto de la pérdida del poder adquisitivo varía significativamente dentro de la Región Pacífico Sur. En Guerrero, las remesas representan el 14 puntos porcentuales del PIB local, lo que destaca la importancia crítica de estos flujos.
Sin embargo, la caída del poder adquisitivo de las remesas en términos reales (un 14.4 hasta noviembre de 2025) refleja una tendencia alarmante que podría acentuar las desigualdades económicas regionales.
Además, si bien las remesas siguen siendo una fuente importante de ingresos para las familias, la persistente depreciación de su valor real podría exacerbar la pobreza en regiones donde ya existen desafíos estructurales como el desempleo y la falta de infraestructura.
Las políticas migratorias restrictivas de Estados Unidos también juegan un papel central en este escenario. Los migrantes mexicanos, particularmente aquellos de la Región Pacífico Sur, enfrentan mayores obstáculos en términos de empleo y acceso a servicios, lo que impacta directamente en su capacidad para enviar remesas a sus familias.
Este aspecto refleja cómo las decisiones políticas de países extranjeros pueden tener efectos colaterales en la economía interna de México, especialmente en las comunidades que dependen en gran medida de las remesas.
En lugar de ser una solución a los problemas estructurales de estas regiones, las remesas parecen estar funcionando como un paliativo que no resuelve la falta de desarrollo económico local. Es crucial preguntarse si esta dependencia de las remesas es sostenible a largo plazo o si debería convertirse en un catalizador para políticas de diversificación económica que puedan reducir esta vulnerabilidad.
Este fenómeno resalta la necesidad urgente de políticas públicas que fomenten la diversificación económica, mejoren la competitividad local y reduzcan la vulnerabilidad de las familias a las fluctuaciones del mercado internacional y la política migratoria externa.
Además, sería importante explorar cómo mejorar la resiliencia económica de las regiones dependientes de remesas, como el fomento a la inversión local, el desarrollo de infraestructura y la creación de empleo en sectores clave como la agricultura, el turismo y los servicios.
La alta dependencia de los envíos en la RPS, son una espada de doble filo. Aunque las remesas continúan siendo una fuente importante de ingresos, la pérdida de poder adquisitivo, combinada con factores como la inflación y las políticas migratorias restrictivas de E.U., está erosionando el valor real de este flujo de dinero.
El dinero en la mano, como el jabón, entre más se frota, más pronto se acaba, diría la abuela.
Referencias
Anuario de Migración y Remesas. Consejo Nacional de Población (CONAPO)
Anuario de recepción de remesas. BBVA.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)
Subsecretaría de Migración y Población de Oaxaca.