Entre la salud y la desinformación

Las confrontaciones verbales ocurridas durante la reciente semana, evidencian que la difusión sobre el Covid 19 está infectada por la desinformación, es decir la noticia falsa utilizada como instrumento para alcanzar un objetivo político o geopolítico.

El fenómeno es de carácter mundial. En medio de este frenesí en el que está el mundo, atento minuto a minuto a las noticias sobre la epidemia, hay un detalle que no puede pasar de largo: cómo la política, de manera alarmante, ha infectado el tratamiento del coronavirus. Ante la amenaza latente, algunos políticos y líderes de opinión han mostrado su cara más oportunista.

A nivel nacional  la gestión de este brote se convirtió en una batalla política que enfrenta al sector privado y a los diferentes personajes cuya principal objetivo es la silla del águila y cada vez es más descarad.

Son varios opinólogos quienes olvidan los argumentos y recurren al insulto y la descalificación a priori  para concluir con la demanda de la dimisión del mandatario. A nivel local, incluso es perceptible que se promueve desde esferas políticas y quienes supuestamente ejercen el oficio de la comunicación, se han vuelto boots. Pierden el cuidado y utilizan hasta las mismas frases lo cual evidencia un manejo de consignas y no de argumentos.

Las versiones publicadas sobre los señalamientos de Julio Frenk Mora  y José Narro Robles, ex secretarios de salud en administraciones diferentes, carecen de consistencias. No debe descartarse la probabilidad de que durante sus intervenciones hayan aportado datos clave, pero las notas periodísticas atendieron más a las declaraciones, a las frases lapidarias.

El punto de partida de este debate debe ser: estamos ante una pandemia la cual es un fenómeno médico científico y su análisis requiere de metodología rigurosa cuyos componentes deben ser datos, hechos y evidencias.

Las hipótesis les corroboran o rechazan la realidad misma, el seguimiento del proceso que es objeto de estudio y no los principios políticos o las voluntades.

Desde que iniciaron las medidas de prevención se dijo: la evolución de la pandemia se medirá por medio de un modelo, el cual se estará alimentando por una muestra de pruebas para contrastar escenarios considerando la aplicación o no de restricciones de movilidad y medidas se sanidad.

De esta manera se podrían marcar los tiempos y características de cada intervención.

Este tipo de fenómenos ocurren en un contexto económico, político y social con variaciones de país a país y de comunidad a comunidad.

Restricciones muy estrictas en una etapa temprana no solamente incrementarían los costos económicos, sino que harían más difícil sostener la cuarentena en los días posteriores.

Una economía con tantas debilidades como la mexicana no habría podido soportar una cuarentena anticipada ni los posibles rebrotes a consecuencia de una reapertura temprana como ya se le está exigiendo al país.

El señalamiento sobre los datos estadísticos por parte de los detractores, no precisa las supuestas inconsistencias, solo las menciona pero a partir de la superficialidad concluyen considerándoles falsas.

En contraste, sí existe una laguna insuficientemente explicada pues en un principio se le confirieron múltiples beneficios al modelo centinela y ahora ni siquiera se le considera un referente. Desde luego el modelo a la fecha ha sido una magnifica herramienta pero estamos ante una patología diferente, de la cual se conoce poco.

En todo análisis existe un margen de incertidumbre. Aun cuando el objeto de estudio sea estrictamente numérico, el margen  de error es más menos 3. Con mayor razón cuando nos enfrentamos a una pandemia altamente dinámica. Ninguna metodología de análisis permite hacer vaticinios infalibles. Todo escenario prospectado está sujeto a variables y constantes.

Todo esto es ignorado y se prioriza el oportunismo político antes que la superación de la crisis sanitaria.

Pedro Luis Martín Bringas, accionista de Grupo Soriana, en días recientes tomó el liderazgo del Frente Nacional anti-AMLO (Frena), formado por más de 20 colectivos de diferentes segmentos de la población en México para propiciar el relevo presidencial.

En un video difundido en redes sociales, el empresario dijo que “en el Frente Nacional queremos que Frena sea el detonante para que antes del 1 de diciembre el señor López Obrador se vaya a su casa y salvemos este país”.

Es verdad que en materia de economía, se han tomado decisiones de muy poca congruencia, por decir lo menos, aun considerando la búsqueda de un modelo de desarrollo diferente.

La postura irracional de líderes empresariales y opinólogos de insultar al mandatario y demandar su remoción recuerda la intransigencia de los grupos radicales durante los tres últimos años de Peña Nieto. Adicionar una crisis institucional no es la mejor la salida.

La lucha contra las epidemias exige fortalecer los sistemas de salud pública, investigación científica y colaboración política. Pero algunos líderes se preocupan más de su agenda personal. Recuperar el poder político, hacer negocio a partir de la enfermedad de las personas, no aterrizar la transparencia de los recursos financieros, insumos y medicinas y personal de la salud, implicaría seguir revolcándonos en el fango de la corrupción solo que en manos diferentes.

La venganza nunca es buena, siempre mata el alma y la envenena, diría la abuela