El coronavirus no se fue de vacaciones

El coronavirus no se fue de vacaciones durante el verano. Tampoco está en retirada como pudiera parecer. Si bien los cierres iniciales ayudaron a frenar la rápida escalada de la epidemia y a reducir el número de casos, a partir de los resultados de la última semana se puede afirmar que simplemente se empujó el problema unos meses más adelante.

Ahora nos enfrentamos al problema que tuvimos en marzo, que el virus está ahí afuera, (y) tiene el potencial de causar una gran epidemia como lo hizo en marzo. En ese sentido, no estamos más adelante en absoluto, simplemente retrasamos todo.

Los casos de coronavirus en Europa están «casi de regreso» a los niveles observados en marzo, cuando las tasas de infección alcanzaron su punto máximo, a medida que crecen las preocupaciones por una posible segunda ola.

Países de todo el viejo continente han estado aliviando los cierres y permitiendo la reapertura de restaurantes, tiendas minoristas y oficinas en un esfuerzo por reactivar sus economías. Pero la relajación de las restricciones ha provocado un aumento de las infecciones que coloca a Europa en una posición vulnerable.

El número de casos de la Covid-19 registrados a nivel global llegó a un nuevo récord entre el 14 y el 20 de septiembre, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La fuerza cíclica natural de la expansión del SARS-CoV-2 se sigue consolidando a medida que las cadenas de transmisión se multiplican por la interacción social que se mueve con mucha dinámica ante las reactivaciones de la vida social y económica en los países desarrollados, como Alemania, Francia, España, Italia, Corea del Sur, Japón, Estados Unidos, entre otros.

Covid-19 está registrando un repunte epidemiológico en los países donde hay mayor movilidad social y en los que eliminaron sus cuarentenas de forma precipitada.

Además, la autoridad sanitaria global detalló que “todas las regiones del mundo, excepto África, registraron un aumento de contagios en el mismo período de tiempo. Este dato representa un incremento del seis por ciento con respecto a la semana precedente y el mayor número de casos desde el inicio de la epidemia”.

Entonces, este es un indicativo de que la economía mundial ha entrado en la fase de reestructuración de sus circuitos de consumo como una reacción instintiva de subsistencia socioeconómica de la población global, pues tras cinco meses de confinamiento y de mantener aisladas en sus casas a 3 mil 800 millones de personas alrededor del mundo, los Gobiernos decidieron reajustar sus vidas nacionales a nuevos esquemas y patrones de funcionamiento para evitar colapsos sociales derivados de la austeridad económica combinados con la crisis sanitaria.

En este contexto se inserta la actividad económica del turismo. El resto del mundo no está tan distante de México ni de Guerrero como parece. Los principales poros generadores de paseantes se están viendo obligados a tomar drásticas medidas de prevención lo cual con lleva a contraer los flujos de paseantes.

El 23 y 24 de septiembre se efectuó el primer Tianguis Turístico Digital y según los datos de SECTUR, e registraron ventas por 100 millones de dólares.

Los estados, destinos y empresas más visitados por los asistentes y participantes fueron: Guerrero, Puebla, Yucatán, la ciudad de Mérida, City Express, Interjet, Posadas, Tren Maya-Fonatur, Vidanta y Xcaret.

Por esas mismas fechas, Francia, Alemania e Italia han reportado el mayor número de casos nuevos en meses, y España alcanzó la semana pasada su récord de 24 horas de toda la pandemia. Países como Grecia y Croacia, en gran parte salvados de la primera ola, experimentaron un rápido aumento en el número de casos en agosto, ya que los turistas tomaron vacaciones de verano tras la reapertura de las fronteras internas de Europa en junio.

Los gobiernos que esperan evitar segundos cierres a nivel nacional han introducido nuevas medidas que incluyen cierres de clubes nocturnos, toques de queda y uso obligatorio de mascarillas en los espacios públicos. Pero las reglas se han enfrentado con protestas masivas en países como Alemania y el Reino Unido.

Resulta, pues,  que todavía no lo hemos visto todo. Porque lo apocalíptico realmente no ha sido lo que hemos sufrido, sino que, al menos en lo económico, todo apunta a que lo peor podría estar por llegar, con una alta probabilidad de suceso en el próximo otoño, y con un alto riesgo que se extiende también a lo largo de todo 2021.

Lo peor del mal es que de uno, nacen cientos, diría la abuela.