Cien días de polémica

Fuera de la diatriba inútil de ser AMLOver o Fifi, los primeros cien días de mando han sido intensos en todos los sentidos, especialmente en lo polémico. Estamos viviendo una transformación de gran calado, equiparable en tiempos recientes, con la serie de transformación que se vivieron durante el periodo de Carlos Salinas de Gortari en que México fue arrojado al neoliberalismo global.

Hay transformaciones que resultan muy regresivas, sin duda, pero un  punto irrefutable es que está cambiando al sistema político mexicano. Lo discutible es que tan benéfico o perjudicial pueda resultar.

Hay quienes se desbocan anticipándonos una hecatombe económica y financiera y el comienzo de una dictadura. Asumen que habríamos vivido los peores 100 días de nuestra historia reciente.

Por el contrario otros se desviven afirmando que estamos ante una epopeya comparable apenas con la Independencia, la Reforma o la Revolución.

Tal polarización  se percibe más en la diferencia que existe entre la opinión pública y la opinión publicada. Esa es la polarización que vivimos y pretendemos abordar el balance del periodo inicial de mando con un crisol distinto.

En estos 100 días se han cometido errores y también ha habido diversos aciertos.

Enfrentemos los datos económicos. En principio, entre los positivos destaca el haber mandado una señal clara de que México no puede tolerar las enormes desigualdades a las que muchos ya se habían acostumbrado o se percibían como algo natural. Es importante que este gobierno tome muy en serio el combate a la desigualdad y a la corrupción.

La iniciativa de impulsar ambiciosos y novedosos programas sociales como el apoyo a la gente de la tercera edad, los jóvenes construyendo el futuro, entre otros despiertan muchas expectativas.

Se conjuró el riesgo de una fuga de capitales y de un disparo de la inflación. Hay buenos datos en materia cambiaria –a pesar del salto de ayer– y una inflación que bajó más de lo que esperaban hasta los optimistas.

Ello va a permitir que las tasas de interés ya no suban… en el corto plazo al menos.

Sin embargo muchas de las decisiones que ha tomado la actual administración no son las más adecuadas para mejorar el nivel de vida de la gente, especialmente de la más desfavorecida. Estas decisiones podrían condenar al país a tener mayores niveles de pobreza.

Entre los negativos en el arranque del sexenio, figuran mayormente derivados de inercias que vienen del pasado, pero acentuados por algunas decisiones que han inhibido inversiones y generado incertidumbre, como la referida al aeropuerto.

Aunque es lugar común decirlo, el error más grave fue la cancelación del NAIM, la cual no respondió a ningún criterio económico y objetivo, y por el contrario, violenta la obligación constitucional de ejercer un gasto eficiente, eficaz, honesto y transparente, lo que generó un enorme daño patrimonial a los mexicanos. La cancelación fue más bien un mensaje político con intención de expresar fuerza y poder, pero con un enorme costo para el progreso del país.

Se estima que cancelar el NAIM tiene un costo de entre 150 y 200 mil millones de pesos. Por A Javier Duarte se le acusó de de corrupción por un monto de 100 mil millones de pesos el costo de no construir el NAIM equivale a dos veces el desfalco de Javier Duarte.

El presupuesto estimado por el propio equipo de AMLO para construir Santa

Lucia es de 70 mil 300 millones de pesos. Si a este monto le sumamos el costo de cancelar el NAIM que ronda los 170 mil millones de peos (con una estimación conservadora), se tendría un costo total de 240 mil 300 millones de pesos por la decisión de cancelar un proyecto que llevaba 32 por ciento de avance. Esto sin tomar en cuenta los recursos que se destinarán para las adecuaciones y mejoras en infraestructura del actual aeropuerto de la Ciudad de México y Toluca.

Confrontemos este desperdicio de recursos contra los mismos programas que el actual gobierno pretende impulsar. Por ejemplo, estos 240 mil millones de pesos equivalen a 12 veces el Programa PROSPERA, 6 veces el Programa de Jóvenes Construyendo el Futuro y 2.4 veces la Pensión para las Adultos mayores, todo según el Presupuesto de egresos 2019. Entonces, cancelar el NAIM implica contar con menos recursos para los programas prioritarios del gobierno.

Las finanzas de la petrolera siguen como el eslabón más débil de nuestras finanzas públicas, sobre todo por el desastre acumulado.

La permanencia de la violencia es un pasivo para el nuevo gobierno, pero la capacidad para generar la iniciativa de construcción de una Guardia Nacional que recibió apoyo unánime es una excelente noticia.

En suma, tenemos un gobierno que, como todos, durante su arranque ha tomado buenas decisiones y se ha equivocado.

Y no puede ignorarse que a cien días no ha perdido respaldo. Al revés, lo ha ganado, sin que eso quiera decir que tiene la garantía de mantenerlo indefinidamente.

A gobernar también se aprende diría la abuela