Probando otros sentimientos

La inseguridad no es problema que se pueda resolver exclusivamente incrementando el número elementos policiacos y operativos, reclama enfoques integrales y esta es la parte que no se percibe en las acciones de las autoridades estatales.

No se trata la afectación que sufrió la industria refresquera en este caso, o las agresiones de fueron objeto estudiantes en escuelas de la colonia La Frontera en Acapulco. El punto en cuestión es una oleada de violencia que viene creciendo y expandiéndose en la geografía estatal y que toma diferentes modalidades.

Se trata de diferentes hechos de violencia que ocurren en la víspera del proceso electoral y a la puerta de un periodo vacacional. Los asesinatos y agresiones que sufren lo mismo estudiantes que taxistas, microempresarios o incluso aspirantes a cargos de elección popular no habla de la gran vulnerabilidad en que los ciudadanos realizan sus actividades.

La extorsión, el derecho de piso y los actos vandálicos de que llegan a ser objeto algunas unidades productivas, generan incertidumbre, inhiben la inversión y le restan competitividad a Guerrero además de que se traducen en inflación, desempleo y pobreza.

Héctor Astudillo Flores, gobernador de la entidad, comentó que habló con los empresarios de la Coca-Cola Fomento Económico Mexicano (FEMSA) quienes el 23 de marzo anunciaron el cierre de su planta en Ciudad Altamirano por la violencia, y, dijo, “vamos a encontrarnos para tratar que las cosas vuelvan a su estado normal con todo el apoyo y respaldo de la Federación y el gobierno del estado”.

Un gesto de buena voluntad del mandatario se estrella con la argumentación expuesta por la empresa cuando dio a conocer los motivos de cierre indefinido de su Centro de Distribución.

  1. La falta de condiciones necesarias para operar de manera eficiente y segura en esta zona del estado de Guerrero, así como la reciente agresión injustificada hacia uno de nuestros colaboradores
  2. Desde enero, personal del Centro de Distribución de Coca-Cola FEMSA en Ciudad Altamirano comenzó a recibir constantes amenazas y agresiones por parte del crimen organizado.
  3. La medida de cierre se tomó… ante la ausencia de un estado de derecho y prevalencia de la impunidad.

Si desde enero se notificó la recepción de amenazas y agresiones por parte del crimen organizado, no era necesario para esperar al anuncio del cierre de las  operaciones de FEMSA, para ofrecerle tratar de que las cosas vuelvan a la normalidad. Esas medidas se debieron haber tomado desde enero.

Lo que se afectó no fue un simple almacenamiento de bebidas endulzadas. La refresquera ha tenido presencia en la entidad por más de cuatro décadas, generando valor económico y social a sus clientes, consumidores, comunidad, colaboradores y familias. El refresco constituye el artículo que más se vende en tiendas y misceláneas.

El mantener un estatus de violencia, de agresividad y de impunidad muestra un gobierno débil e indefenso, con el riesgo de escalarlo a niveles incontrolables y, sobre todo, indeseables para la paz y tranquilidad de la entidad.

Las medidas tomas por la autoridad estatal para garantizar la seguridad y la paz pública resultan insuficientes.

Las mejores intenciones sin trabajo duro, sirven para obtener los peores resultados diría la abuela.